martes, 28 de marzo de 2017

Ceremonial  deportivo:

Los  himnos  nacionales y el uso de cascos

Por Miguel  Carrillo Bascary



 Correcta actitud de los competidores montados mientras se ejecutan los himnos nacionales


El interrogante inicial
Una amiga lectora nos hace una consulta muy puntual: “Durante una ceremonia de premiación de un concurso de salto se ejecutan los himnos nacionales de los concursantes premiados ¿Deben descubrirse en señal de respeto?

Alcance
La respuesta a este interrogante es ampliamente extensiva a otras ocasiones similares donde los deportista usen algún tipo de cubrecabeza (casco, capacete, careta, etc.) por razones de seguridad.


Consideraciones previas
Antes de responder en concreto debemos aclarar algunas cosas:

Es tradicional que al ejecutarse un himno nacional todos los asistentes a la ceremonia guarden una actitud de respeto. Aquí debemos distinguir entre: a) aquellos que son nacionales del estado aludido y b) los que no.
En el primer caso (”a”) es costumbre universal descubrirse; excepto para las damas que por convención ancestral están eximidas de hacerlo (alguna vez explicaremos los fundamentos de este privilegio)
Mientras se ejecuta el himno de un estado distinto al propio (caso “b”), siempre será un gesto de buena voluntad descubrirse. Pero, si eventualmente esta adecuada sensibilidad no está arraigada en la comunidad, al menos corresponde guardar una actitud de respetuosa atención; mantenerse erguido; evitando conversar; comer; mirar a diestra y siniestra; gesticular y, obviamente, no incurrir demostraciones de rechazo u hostilidad como cánticos; abucheos; rechiflas; etc.


Quienes usen uniformes
Se encuentran exentos de descubrirse aquellos que en razón de su estado o función deban emplear cubrecabezas reglamentarios como parte de sus atuendos o uniformes. Ejemplos: militares; policías; bomberos; operadores de radio; etc.


Los deportistas
Es factible que por reglamento de sus disciplinas o simple prevención subjetiva, éstos empleen algún casco o cubrecabeza, procurando alcanzar un mayor índice de seguridad.
Citamos algunos ejemplos típicos: entre los que ubicamos a los jugadores de polo; futbol americano; rugby (su empleo es optativo); hipismo; béisbol; turf; ciclismo; esgrima; BMX; automovilismo; cricket; motonáutica; lacrosse; boxeo olímpico; salto; skatebording; karate; taekwondo; motociclismo; patinaje; bobsleigh; softbol; sky; hockey sobre hielo o patines;  escalamiento; skating; etc. Hay otros donde se usan cubrecabezas exclusivamente como un medio para favorecer la performance; es del caso de quienes practican la natación en sus diferentes variantes.


Nuestra opinión
A nuestro juicio, fundado en numerosas observaciones y análisis, los criterios a considerar para determinar cuál es la actitud correcta que debe asumir el deportista al entonarse los himnos nacionales es el siguiente:
1) Si el himno se ejecuta en los instantes previos a la competencia, el cubrecabeza o casco puede permanecer colocado; pues la inminencia del encuentro razonablemente lo justifica.
2) Si la ejecución es inmediatamente posterior a finalizar la competencia también aquí hay que distinguir:
2. a) Si el riesgo para la seguridad ha desaparecido totalmente, el deportista debería descubrirse; es el caso de la inmensa mayoría de los deportes.
2. b) Pero, si por alguna razón el riesgo persiste, aunque sea en grado mínimo, el casco/cubrecabeza no solo puede, sino que debería mantenerse colocado.
3) Si la ejecución de los himnos es marcadamente posterior al término de la competencia, donde ya ha desaparecido la tensión que le es propia, el gesto de descubrirse debe ser general.


Análisis en particular
El ejemplo típico de la situación descripta en el punto “2.b” es el de los deportes ecuestres, donde es indudable que mientras los competidores se mantengan montados hay un riesgo y por eso corresponde no quitarse el cubrecabeza. Este razonamiento puede parecer extremo, si consideramos la habilidad propia de los deportistas para controlar el equino; pero la principal razón que alienta el criterio sugerido radica en una actitud pedagógica para sensibilizar a los deportistas y a los espectadores sobre los peligros implicados en la práctica lúdica.
Claro está que una vez que el participante ha descendido de su montado y, eventualmente, se ejecuta el himno como paso previo a la premiación, ya no hay razón de seguridad para seguir usando el cubrecabeza y por ello corresponde que se lo quite.
Correcta actitud de los deportistas varones; no podemos decir igual de la dama premiada


¿Qué ocurre si no lo hace? En principio no corresponderá una sanción, salvo que la actitud sea muy grosera; pero siempre evidenciará una falta de educación al respecto Tanto los otros competidores, las autoridades y público podrán ser evaluarlo en forma negativa o bien podrá pasar desapercibida. Sin embargo hay naciones muy estrictas con el protocolo de sus símbolos nacionales donde una desatención puede generar desagradables consecuencias para el desprevenido.


Cuidado. Agregamos que en algunos deportes y, particularmente, en los reglamentos de competiciones muy tradicionales, el comportamiento durante la ejecución de los himnos está celosamente regulado y hasta puede ser motivo de sanciones (multas; quita de puntaje; baja de handicap; retiro de invitaciones para futuras ediciones; etc.)

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