lunes, 16 de octubre de 2017

Idénticas pero diferentes

Significativa analogía: las banderas de Argentina: Etruria y el Reino Unido del Río de la Plata, Perú y Chile

           
            Bandera del reino de Etruria                             Bandera nacional izada en Rosario (1812)

Por Miguel Carrillo Bascary

La bandera sometida a la indecisión

El 25 de mayo de 1810 un pronunciamiento con múltiples fuentes depuso al virrey español del Río de la Plata, con lo que se inició un complejo proceso político que desembocó en el día 9 de julio de 1816, oportunidad en que el Congreso General reunido en la ciudad de San Miguel de Tucumán, declaró la formal independencia del estado que hoy conocemos como “República Argentina” y que entonces llevó el nombre de “Provincias Unidas de Sudamérica”. 

Pocos días más tarde, el 20 de julio, se estableció su “bandera menor” la formada por dos franjas celestes horizontales, encerrando una blanca; de hecho venía empleándose de manera extraoficial desde hacía varios años. El uso de estos colores había comenzado a difundirse desde Rosario, cuando el 27 de febrero de 1812, cuando Manuel Belgrano, uno de los prohombres de entonces izó una bandera que él llamó “nacional”

Por el momento el diseño no llevó cargas a la espera de que se resolviera sobre la forma de gobierno, un tema que todavía estaba en pleno debate. Se consideraba que si la decisión imponía una república, se colocarían atributos democráticos y si se establecía una monarquía, se haría lo propio con elementos heráldicos correspondientes a la dinastía destinada a reinar.

Como en 1818 aún no estaba clara qué tipo de gobierno se adoptaría, el mismo Congreso, ya reunido en Bs. Aires, dispuso colocar un Sol en el centro de la franja blanca, al mismo que hoy vemos en la bandera oficial de Argentina. Este era un emblema neutro, que bien podía utilizar una república o un reino; sin perjuicio de que se sumara algún otro.

Un intento monárquico

A consecuencia de la política de la Vieja Europa, el lapso comprendido entre 1810 y 1816 redundó en una convulsiva inestabilidad institucional y surgieron movimientos emancipadores en todo el continente. La reacción española ahogó en sangre muchos de los pronunciamientos, mientras que otros gobiernos en la región oscilaron entre una temprana declaración de independencia y el sometimiento a Fernando VII, pasando por otras opciones.

En cuanto a las jurisdicciones comprendidas por el antiguo Virreinato del Río de la Plata, en diciembre de 1814 su autoridad ejecutiva, el Directorio con sede en Bs. Aires, a cargo de Gervasio de Posadas, dispuso enviar una misión diplomática a Europa para tratar de negociar la independencia con el antiguo soberano Borbón, Fernando VII. Las instrucciones reservadas implicaban lograr la emancipación política, reconociendo el vínculo con la Corona sobre la base de que esta quedaría condicionada por un sistema constitucional de fuerte impronta americana. De no prosperar el plan se debían intentar otros caminos, buscando coronar a un noble perteneciente esa casa nobiliaria que estuviera dispuesto a someterse a un marco constitucional.

Un príncipe que pudo ser de dos mundos

Uno de estos personajes es conocido en la historia argentina como “el príncipe de Lucca” a quien precisamos referenciar antes de avanzar en este post. Se trataba de Carlos Luis de Borbón, nacido en Madrid el 22 de diciembre de 1799 y fallecido en Niza (Francia) el 16 de marzo de 1883 a sus 83 años. Sus padres fueron Luis Francisco de Borbón-Parma (Luis I de Parma) y María Luisa de Borbón; de manera que era nieto por vía materna del rey Carlos IV y sobrino de Fernando VII. También fue conocido como “Luis II de Etruria”, “Carlos I de Lucca” y “Carlos II de Parma”.

Luis  I

Luis de Etruria

La muerte del primer rey de Etruria, Luis I de Borbón-Parma, determinó que lo sucediera su hijo, de solo cuatro años, con el nombre “Luis II de Etruria”, quien fue coronado el 27 de mayo de 1803 y que reinó hasta el 10 de diciembre de 1807. Por su corta edad quedó sometido a la regencia de su madre, María Luisa de Borbón. Más tarde, cuando por efecto del Tratado de Fontainebleau del 10 de diciembre de 1807, desapareció Etruria cuyo territorio fue incorporado a Francia que lo administró mediante un simple gobernador. Entonces, la regente y su hijo se refugiaron en la Corte de España, donde residía el infante al tiempo en que actuó la misión rioplatense que procuraba lograr la independencia del Río de la Plata.

Luis invistió la corona de Lucca entre el 9 de junio de 1815 y el 13 de marzo de 1824 y desde esta última fecha, como duque, hasta el 17 de diciembre de 1847; cuando ocupó el ducado de Parma y Piacenza hasta su abdicación, ocurrida el 17 de mayo 1849. Desde entonces ofició como Conde de Villafranca, hasta su fallecimiento.

Etruria

Piazza del Anfiteatro

Este nombre se remonta a una antigua civilización que ocupó el centro de la península itálica y que Roma sojuzgó como colonia hacia el 180 a. C. Tomando esta referencia y atendiendo a su posición geográfica, a consecuencia del Tratado de Aranjuez entre España y Francia, el 21 de marzo de 1801 se formó el reino de Etruria, un estado efímero surgido en el complejo ajedrez de la política internacional generada por la ocupación de Italia por Napoleón. Su capital fue Lucca ciudad que fue sido un rico mercado en el siglo XI y que se convirtió en ciudad libre en el 1119. En 1369 se organizó como una república aristocrática que se mantuvo hasta fines del siglo XVIII.

Mapa del reino de Etruria

La bandera mercante de Etruria fue celeste, blanca y celeste; hay informes de que en ocasiones cargaba un blasón con las armas de la casa de Borbón y de Médicis.


También se describe a la bandera oficial con cinco franjas en ambos colores


La enseña ceremonial llevaba un blasón mucho más complejo:


Por su parte, la civil tenía tres listas celestes y dos blancas (Fuente: Roberto Breschi en su presentación ante el “20º Congreso Internacional de Vexilología”, Estocolmo 2003; http://internationalcongressesofvexillology-proceedingsandreports.yolasite.com/resources/20th-Stockholm/ICV20%20Breschi.pdf).



La bandera del “Reino Unido en Sud América”

Cuando Belgrano y Rivadavia partieron de Bs. Aires rumbo a Europa, el 14 de diciembre de 1814 llevaron consigo un proyecto de constitución que hubiera permitido conformar el hipotético “Reino Unido del Río de la Plata; Perú y Chile”.

No consta fehacientemente cuál de ellos lo elaboró ni tan siquiera si fue producto de un trabajo en conjunto, pero existe cierto consenso de que su redacción debe atribuirse al primero. Por su importancia para el presente se transcribe en lo pertinente:

“Artículo 1.- La nueva Monarquía de la América del Sur tendrá por denominación el Reino Unido del Río de la Plata, Perú y Chile; sus armas serán un escudo que estará dividido en campo azul y plata; en el azul que ocupará la parte superior se colocará la imagen del Sol, y en el Plata dos brazos con sus manos que sostendrán las tres flores de los distintivos de Mi Real Familia, llevará la Corona Real, y se apoyará sobre un tigre y una Vicuña: su pabellón será blanco y azul celeste.” 

En consecuencia, el lábaro sería el siguiente:


Ha subsistido un boceto del blasón simplificado:

 Fuente: Archivo General de la Nación (Sala X 1-4-5)

Acto seguido presentamos una moderna interpretación del blasón cuyo diseño difundido en Internet merece varias críticas desde la perspectiva que resulta el artículo 1º del proyecto monárquico: se omiten los brazos; los tenantes dispuestos un tigre (americano, lógicamente; o sea un puma) y una vicuña; han sido sustituidos por dos tigres. En más se agregó un manto con corona imperial y el collar de la Orden del Toisón. En consecuencia solo puede admitirse como un ejercicio de imaginación, reñido con la verdad que surge del texto constitucional del caso.

El fracaso del intento

Del análisis de aquellas negociaciones surge que se trató de una maniobra política ante la eventualidad de que una gran expedición española intentara reconquistar el Río de la Plata. Finalmente la intentona fracasó y los planes monárquicos de la región quedaron en la nada. Belgrano embarcó hacia América el 15 de noviembre de 1815; mese más tarde se dirigió a Tucumán donde sesionaba el Congreso que oportunamente sancionó la independencia. Allí promovió la adopción de la forma monárquica de gobierno, pero en cabeza de un descendiente de la dinastía incásica.

Pocos años mas tarde hacia 1819 reaparecería la posibilidad de coronar a un noble francés como rey constitucional de las “Provincias Unidas” pero los tiempos eran otros; las tensiones entre unitarios y federales desembocaron en la batalla de Cepeda (1º de febrero, 1820) y la consecuente caída del Directorio (11 de febrero), abortaron definitivamente la eventualidad.

Referencia

        Sabemos que el color representativo de la dinastía borbónica (reinante en España; Francia; los Países Bajos y en numerosos otros reinos; ducados y otras posesiones) fue el blanco, exclusivamente. Sin embargo, es un lugar común que se diga que fue el celeste y el blanco, como referencia a la Orden de Carlos III que los tomó del manto de su patrona, la advocación mariana de la Inmaculada Concepción; lo que no debe confundir.
          Con esta aclaración absolutamente necesaria, y en conocimiento de lo explicado sobre las banderas de Etruria; del proyectado Reino Unido y de las Provincias Unidas podría aventurarse que había una percepción de que el blanco y el celeste remitían a los Borbones, pero en todo caso a los Borbones de España y de sus posesiones vinculadas a la Corona de España (reitero: no a todos los Borbones). Dicho de otra manera, puede pensarse que los Borbones españoles, posteriores a Carlos III habían tomado "prestado" los colores de la Virgen, hasta el punto de identificarse con ellos, sin que ninguna disposición lo estableciera formalmente.
            En consecuencia, como hipótesis de estudio abierta al parecer de otros investigadores, podrían explicarse la coincidencia que reflejan las banderas en comentario en las referencias indicadas.

Conclusión

No es posible establecer con seriedad alguna influencia recíproca entre las banderas rioplatenses; la del reino de Etruria y el “Reino Unido del Río de la Plata; Perú y Chile”. Me basta señalar dos significativas coincidencias:

I. La primera: entre las banderas del reino de Etruria y aquella que presentó Manuel Belgrano en Rosario, el 27 de febrero de 1812; y la que aparece descripta en el proyecto constitucional para el “Reino Unido del Río de la Plata; Perú y Chile”; las que fueron aparentemente idénticas: de franjas horizontales, blanca y celeste.

II. La segunda; entre la que usó Etruria hasta su desaparición política en 1807 y la oficializó el Congreso en 1816 para las “Provincias Unidas de Sud América”, que más tarde se mantuvo, cuando operó el cambio de nombre del estado que hoy se conoce como: “República Argentina”; “Provincias Unidas del Río de la Plata” y “Confederación Argentina”, según lo establece el artículo 35 de su Constitución; 1853/ 1994.

Notas:
En la provincia de Córdoba (Argentina) existe la localidad de Etruria establecida formalmente en 1893, que hoy tiene unos 5.000 habitantes. Su Ordenanza Nº 382 de 1996 adoptó como bandera oficial de la ciudad el diseño propuesto por la señora Luisa Corletti. En su escudo, sobre unos surcos luce un arado mancero.




Mientras que la actual bandera representativa de la ciudad de Lucca es la siguiente:


Nota: este material se preparó en el marco del "Programa Rosario, cuna de la Bandera y ciudad de la Inclusión" dependiente de la Secretaría de Gobierno (Municipalidad de Rosario)

martes, 26 de septiembre de 2017

Ornamentación invertida y asimétrica

Un déficit muy difundido 
Serie:  Errores  de Protocolo

Sede central del Registro Civil de la ciudad de Bs. Aires, 4 de septiembre de 2017

Por  Miguel Carrillo  Bascary

La desantención en materia de Protocolo de banderas en los edificios pública es poco menos que proverbial, una dudosa característica que Argentina comparte con muchas otras naciones del mundo.

Lo importante es no desanimarse; mirar el error como una oportunidad para superarlo y difundir el criterio válido con la esperanza de hacer algo de docencia.

Hoy traemos el caso de la ornamentación de la fachada del “Registro Civil” de la ciudad autónoma de Bs. Aires donde la bandera local está colocada con preeminencia sobre la enseña oficial de la Nación.

El orden protocolar correspondiente debió ser:
1.      En el centro, la Bandera argentina
2.      A cada lado de ella, sendos ejemplares de la correspondiente a la Ciudad
3.      En los extremos del plano central de la fachada, otra dos banderas nacionales
4.      Finalmente, en los extremos más alejados, nuevamente enseñas de la Ciudad.

Una observación final: en la fotografía se observa claramente que falta una bandera. Ignoramos la razón, pero cualquiera que haya sido, cuando no se disponga del número necesario lo adecuado es quitar el elemento discordante para que la ornamentación mantenga su simetría.

Una aproximación permitirá apreciar el problema con mayor detalle.

sábado, 23 de septiembre de 2017

La bandera de Rosario: su historia

Ciudad de Rosario
Historia de su bandera

Imagen: Sebastián Schwatsman

Por Miguel Carrillo Bascary

Este post integra una serie dedicada a la ciudad de Rosario en el mes de octubre dedicado a recordar su historia y a valorizar su identidad.

Perfil de la ciudad

Rosario, tercera población de la República Argentina, remonta sus orígenes hasta comienzos del siglo XVIII. Su formación no fue decisión de alguna autoridad, sino de un proceso social espontáneo en que sus vecinos se fueron agrupando en derredor de una sencilla capilla dedicada, precisamente, a Nuestra Señora del Rosario.

Cuando en 1812 llegó el entonces coronel Manuel Belgrano e izó por primera vez la que luego fue reconocida como bandera nacional argentina, Rosario tenía unos 700 habitantes. En 1823 se la designó “villa”, contaba poco más de mil habitantes y en 1852 fue reconocida como ciudad mediante una ley sancionada por la Legislatura de la provincia de Santa Fe.

En 1858 su población era de 9.785 habitantes. Poco tiempo mas tarde a consecuencia de circunstancias políticas y geográficas favorables, comenzó un desarrollo espectacular y se transformó en el centro de una rica zona agro-ganadera que justificó instalar un gran puerto y facilitó la inmigración de decenas de miles de europeos hasta alcanzar unas 92.000 almas en 1895, multiplicándose por 10 en tres décadas y en 1947 llegaba ya a las 467.937. El último censo que se realizó en el 2010 indicaba 989.000 habitantes (52% mujeres y 48% hombres)

Su peculiar perfil social; su pujanza económica y su protagonismo en la Historia argentina; sustentan el derecho que le asiste para alcanzar una plena autonomía de la que aun no goza pese a que la última reforma de la Constitución nacional (1994) definió su procedencia. El poder darse sus propias instituciones y los mecanismos complementarios le permitiría contar con una herramienta para impulsar aún más su desarrollo y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

A despecho de esta carencia Rosario aquilata enormes logros desde la recuperación democrática ocurrida en 1983; sus instituciones han evolucionado notoriamente y el equilibrio de los poderes municipales es una realidad; la descentralización administrativa en cinco distritos; el recupero de la costa sobre el río Paraná para nuevas realizaciones; la inminente articulación de un inédito sistema de transporte; la formación de un sistema de salud publica de características únicas en Sudamérica y la elaboración de numerosos sistemas de participación política, son apenas algunas referencias que demuestran la vitalidad de la ciudad. Su movimiento cultural cosmopolita es otra de las facetas que la destacan, tanto como la pujanza de su comercio impulsado desde las proyectos de miles de emprendedores y las PYMES.

Símbolos rosarinos

El pasado de Rosario, su presente y su futuro tienen hoy un emblema concreto que expresa la identidad rosarina; es la bandera de la Municipalidad aprobada en el año 2010 por medio de la Ordenanza Nº8.523. Su paño blanco sintetiza todos los colores del arco iris y evidencia que Rosario fue un verdadero “crisol de razas”, lo que la caracteriza la personalidad de la ciudad. La conjunción policromática en el blanco también es la imagen de uno de los lemas que caracteriza a Rosario como “ciudad de la inclusión”, un lema que cobra particular sentido en su compromiso de lograr la plena participación de todos sus habitantes en una sociedad sin discriminaciones.

En el centro luce el histórico escudo de la Ciudad, que fue aprobado en 1862 y que recuerda a Rosario como “cuna de la bandera nacional”. En él puede verse el brazo de Manuel Belgrano, su creador, se lo representa en proporción superlativa y emerge tras la muralla de la batería “Libertad” (lugar del primer izamiento, a metros de la capilla que originó el poblado); su mano sostiene la Bandera exponiéndola a los rayos del Sol que nace desde el horizonte enmarcado por las islas paranaenses, tal como lo muestra el paisaje que se percibe desde la costa rosarina. 

Completan el blasón: la traza del anchuroso río Paraná, navegado por embarcaciones a vela y a vapor; junto con un ancla que en conjunto definen que Rosario es un puerto; mieses e instrumentos de labranza simbolizan los productos de la región.

El diseño actual de este blasón data de 1964, cuando la Ordenanza Nº1.737, estipuló su empleo. Los fundamentos históricos los aportó el Dr. Julio Marc (1884 -1965), director del Museo Histórico Provincial; mientras que el dibujo siguió las indicaciones del arquitecto Ángel Guido (1896 – 1960), mentor del Monumento a la Bandera, verdadero icono de la ciudad. El genio del artista rosarino Julio Vanzo (1901 – 1984) aportó la composición plástica.


La versión de ceremonia de la enseña rosarina incorpora una corbata tri franja con los colores argentinos (clara manifestación de que Rosario es “cuna de la Bandera”); en cada uno de sus brazos lleva bordado en oro dos guarismos: “1812” (que recuerda el primer izamiento de la Bandera argentina que ocurrió el 27 de febrero de aquel año) y “1852” (cuando se dictó la ley que reconoció a Rosario como ciudad).

Historia de la bandera de Rosario

Es ciertamente reciente ya que comenzó a escribirse en 1994 cuando la ciudad fue sede del “III Congreso Internacional de la Lengua Española”.La ceremonia de apertura debía celebrarse en el teatro “El Círculo”, una de las salas líricas de mayor renombre en el continente. La presencia del rey de España y del presidente de la Nación argentina justificaba colocar las banderas de ambos países; a ellas se sumó la correspondiente a la provincia de Santa Fe, cuyo gobernador también estuvo presente; sin embargo la ciudad de Rosario que oficiaba de anfitriona no poseía un emblema que la representara y resultaba natural que su intendente estuviera en la mesa de honor.

Este hecho obligó a improvisar una enseña que incorporó el clásico blasón oficial aplicado sobre un níveo paño, que se complementó con una corbata del mismo color. En un arco colocado bajo la figura se bordó en letras mayúsculas doradas “Municipalidad de Rosario”. Tal la bandera que representó a la ciudad.

Cuando terminó ese magno encuentro cultural la divisa se instaló en el salón “Carrasco”, principal ámbito ceremonial del Palacio Municipal de la Intendencia rosarina, acompañando a las banderas de Argentina y de la provincia de Santa Fe. Desde tan caracterizado lugar estuvo presente en los innumerables actos protocolares que se desarrollaron en ese espacio; aunque ninguna norma sustentara su presencia; lo que caracterizaba este uso como "de hecho".

Bandera de Rosario: 1994 - 2010

Corría el año 2009, cuando quien esto escribe presentó al Intendente municipal, de Rosario, Miguel Lifschitz, la iniciativa de oficializar esa bandera. El funcionario me solicitó que elaborara un proyecto de ordenanza que semanas mas tarde presentó al Concejo Municipal para su consideración. La propuesta implico varias modificaciones al diseño que sirvió de antecedente:

a) Se eliminó la leyenda bordada en el paño que, de conformidad a los cánones de la Vexilología, implicaban una inadecuada reiteración, por cuanto se entiende que el escudo cívico, como símbolo de identidad, era suficiente de por sí. Aunque el diseño previo no cuadraba con las pautas de la Vexilografía, se mantuvo la presencia del escudo por que su uso a lo largo de seis años había generado la identificación de la ciudad con aquella enseña.

b) Se reemplazó la corbata blanca por la que hoy luce, lo que contribuyó a reivindicar los hechos fundamentales de la historia de la ciudad y sumó una combinación cromática que dio mayor vitalidad al conjunto.


Durante el tratamiento legislativo el Señor Intendente me dispensó la responsabilidad de exponer los fundamentos del proyecto ante la comisión de Gobierno en compañía del Lic. Jack Benoliel, por entonces presidente de la “Junta de Historia de Rosario”, una entidad no gubernamental fundada en 1962 que es consultora del Municipio en el quehacer histórico local. 
Uno de los concejales tenía reparos sobre el color del paño, ya que entendía que "no luciría" cuando fuera izada; pero cambió su criterio cuando pudo constatar que adquiría notable contraste cuando tremolaba sobre el cielo. Le señalé además, que en su versión de ceremonias destacaría significativamente su colorida corbata. Evacuadas sus dudas prestó su voto positivo al proyecto.

Finalmente, el Concejo aprobó la Ordenanza Nº8.523 que estableció formalmente esta bandera y lo hizo por unanimidad, superando toda diferencia política, lo que evidenció una notable coincidencia cívica. En el texto de la ordenanza se incluyeron numerosas precisiones que aconsejan la técnica legislativa y la Vexilografía; también se explicitó el simbolismo inherente y se fijaron diversas pautas sobre el Ceremonial de la insignia.

Primer desfile de la bandera de Rosario, portada por un excombatiente de Malvinas

La presentación oficial de la enseña municipal ocurrió en la fría mañana del 20 de junio del año 2010, “día de la Bandera nacional argentina”. Fue durante el tradicional izamiento de la Enseña patria en el Mástil Mayor del Monumento a la Bandera, ante la presencia de diversas autoridades; representantes de entidades civiles; miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad y una respetable cantidad de público. 

Pudo verse allí al nuevo símbolo de Rosario, que portado con orgullo por un veterano de la Guerra de Malvinas ¡Qué mejores manos para llevar tan significativo emblema! Cuando el Sol ya se había asociado plenamente a los festejos, la nueva bandera cerró el desfile de los excombatientes allí presentes. Horas mas tarde, cuando se concretó el tradicional desfile cívico militar con que los argentinos celebran la efeméride patria, la bandera de Rosario fue reconocida por el presidente de la Nación; el gobernador de la Provincia; el Intendente de la ciudad; las demás autoridades presentes y los miles de rosarinos que acompañaban el acto.

 Uno de los diarios de la ciudad destaca la noticia

Desde entonces, la Municipalidad promueve el uso de la bandera de Rosario entregando ejemplares a las instituciones locales que se hacen acreedoras de lucirla.

El texto de la Ordenanza Nº8.523 puede descargarse desde: http://www.rosario.gov.ar/normativa/verArchivo?tipo=pdf&id=68111

Un año más tarde y siguiendo el mismo procedimiento se aprobó la Ordenanza Nº8.806 que reguló en mayor detalle el ceremonial de la bandera de Rosario. Su texto está concebido como una verdadera guía didáctica que evidencia de qué manera se complementa con el uso de las banderas nacional y provincial. Su texto puede bajarse desde file:///C:/Documents%20and%20Settings/usuario/Mis%20documentos/Downloads/normativa_79447.pdf


Nota: en posteriores aportes continuaremos desarrollando otros aspectos de esta bandera. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

Malos ejemplos de banderas

Cambian la peor bandera cívica de  los Estados Unidos, Pocatello

La nueva bandera

Por Miguel Carrillo Bascary

En materia de gustos no hay nada escrito, desde la subjetividad todo vale pero es una realidad que puede discutirse. Esto ocurrió con la bandera que identifica a la ciudad de Pocatello (Idaho, Estados unidos)

La prestigiosa North American Vexillological Association (NAVA) publicó en el volumen 12 (2005) de su boletín “Raven”, un estudio muy interesante del vexilólogo Eduard Kaye titulado “The american city flag suvey 2004” donde analiza la expansión de la adopción de banderas municipales en los Estados unidos (Ver desde: https://nava.org/digital-library/raven/Raven_v12_2005_p027-062.pdf). En su trabajo se detuvo en aquellos que el autor considera los diez mejores diseño, entre los que incluyó en orden decreciente a los que brindamos acto seguido:

 Washington D.C.

Chicago (Illinois)

Denver (Colorado)
  
Pero también seleccionó otras diez banderas a las que consideró caritativamente como las peores entre las peores (worst). La tercera y segunda en orden de espanto serían las siguientes, a juicio del experto:


Rapid city (Carolina del Sur) (Imagen diseña por Martins -Tuvalkin/ FOTW)

Huntington (West Virginia) (Imagen diseña por Martins -Tuvalkin/ FOTW)

Pero la que se coloca al tope en el ranking, contrariando todas las reglas de la Vexilografía sería la de Pocatello (Idaho). En este caso coincido totalmente y creo que cualquiera que lea este post también lo hará.
  

Un somero análisis nos indica que: el 50% del paño está cubierto con inscripciones; para colmo luce una referencia ¡de copyright!; además los dos triángulos violáceos indefinidos; borrosos. Otra imagen ha eliminado la linea inferior, pero solo es un paliativo entre tanto despropósito.


La autoridad municipal aclaró en algún momento que la enseña era extra-oficial; que se había elaborado a partir de una propuesta de la cámara de comercio local. Nada la exime de crítica, los errores resaltados la descalifican, totalmente.

La difusión de estas consideraciones promovió un significativo movimiento popular en Pocatello que exigió a sus autoridades municipales cambiar dicho adefesio. Eso sí, les tomó un tiempo. En el año 2016 se formó un comité oficial destinado a seleccionar una nueva bandera de dicha ciudad que alentó a la población para presentar iniciativas. Se recogieron 709; una selección final definió seis propuestas finalistas.

Finalmente se tomó una decisión y desde hace pocas semanas Pocatello luce su nueva bandera, se podrá opinar sobre ella, pero a todas luces ha mejorado, sustancialmente.
  

Descripción oficial
El motivo central radica en los tres picos montañosos más prominentes cercanos a Pocatello; el Scout, el Kinport y el Chino; representativos de las bellezas naturales de la región; pero también representan la industria, la recreación y la educación. En la cima destaca la rosa de la brújula, un emblema direccional que simboliza el papel de Pocatello como centro del transporte y del comercio por ferrocarril, carretera, y aire. Además, señala al pasado, presente y futuro. El color dorado representa los lazos agrícolas de la región y la prosperidad de la ciudad. La porción blanca sugiere los picos nevados. El trazo también crea una punta de flecha abstracta como signo del aporte de los pueblos nativos. El diseño señala hacia arriba, esperanza por el futuro. El azul del fondo obviamente alude al cielo y la línea de igual color al río Portneuf.

Pocatello cuenta con unos 55.000 habitantes. Como se podrá ver en la siguiente fotografía, es una hermosa ciudad enclavada en una muy bella región, todo un privilegio.