sábado, 28 de abril de 2018

La promesa a la Bandera argentina

Parte 3: Otros aspectos

Por Miguel Carrillo Bascary



¿Quiénes prometen, pueden llevar alguna señal distintiva?

Las reglamentaciones vigentes no lo demandan; en consecuencia, existe amplia libertad, aunque lo usual es lucir una escarapela nacional sobre el pecho.

Las costumbres institucionales o la iniciativa particular de muchos establecimientos educativos adoptan el temperamento de identificar a los promesantes de alguna manera, como forma de gratificar a los niños en la singularidad de su condición.

La experiencia indica que estos atributos son muy variados. Puntualizamos algunos: una faja con los colores nacionales o una banda similar, que descienda desde el hombro derecho hasta la cintura izquierda; un moño celeste y blanco sobre el brazo; una boina o bufanda celeste o blanca; un globo con algún mensaje; etc.

También hemos registrado que algunos establecimientos escolares entregan banderas sencillas a todos los promesantes como pauta y signo de inclusión en el rol de abanderados. En otros casos se los provee de una pequeña enseña plástica.


En provincias donde existe la costumbre de que los abanderados lleven guantes blancos (como expresión de respeto al paño de la enseña y para preservarla de la grasitud de la piel humana), los niños promesantes también suelen usarlos, un gesto que indica que están prestos a tomar la Bandera, si fuera necesario. Sin embargo, no debería soslayarse que la adquisición de estos elementos puede incidir en el presupuesto de una familia de bajos recursos, situación a considerar por la dirección del establecimiento para que su uso no marque diferencias (“o todos, o ninguno”).


Bien sea desde antes del acto, como inmediatamente después, puede ocurrir que la entidad escolar quiera distinguir a los promesantes entregándoles una pequeña medalla grabada con su nombre, a manera de recuerdo de tan grato día. Hay diversas ofertas en el mercado y su costo suele ser muy módico.

 

Otra opción puede estar en confeccionar un botón conmemorativo; que bien podrá estar personalizado o no.

  
También es factible preparar un certificado o diploma que acredite la promesa. En Internet existe numerosas plantillas; un poco de creatividad hará el resto.
La experiencia de quien esto escribe aconseja entregar el certificado en algún soporte plástico para minimizar que se estropee con las muestras de nerviosismo y entusiasmo de los alumnos; en cuyo caso tenderá a ser descartado a poco de realizada la ceremonia. Lo ideal será informar durante el acto que se realizará la entrega, pero diferirla en lo material. 


¿Cuándo se promete?

Es tradición que la ceremonia de promesa se realice en el acto alegórico de una de las principales fechas patrias. Por lógica, la más pertinente es el 20 de junio, que los argentinos celebramos como el “día de la Bandera”. La segunda opción será por lógica el 9 de julio, “día de la independencia”; no olvidemos que fue el mismo Congreso que la declaró la autoridad que oficializó la divisa.

Eventualmente, los alumnos que por cualquier causa no hayan podido participar de la oportunidad podrán hacerlo en una fecha posterior, procurándose que se concrete durante la ceremonia alusiva a otra efeméride de significación.

Prometer, donde nació la Bandera

Se ha hecho una tradición que alumnos provenientes de diversas localidades del país se hagan presentes en Rosario para realizar su promesa en el Monumento Nacional a la Bandera. Las escuelas interesadas en participar del evento cuentan con toda la información pertinente en la web institucional www.monumentoalabandera.gob.ar
Para los niños es una experiencia muy enriquecedora que comparten con otros de diversos orígenes. Como una forma de satisfacer la gran demanda que se registra, la organización dispone de varias fechas durante el mes de junio y también hay otras en los meses de agosto y septiembre. Las solicitudes de turnos se realizan a partir del primero de marzo de cada año. Interesa destacar que este tipo de participaciones son totalmente gratuitas.


¿Cómo acompañar la promesa?

El sistema educacional y la comunidad educativa toda deben acompañar a los niños promesantes de la mejor forma posible para que perciban la importancia del acto, trascendiendo los aspectos puramente festivos. De esta manera podrán asumir todo lo que implica la decisión que expresarán.

El rol principal en este acompañamiento corresponderá al docente asignado a la tarea, pero los restantes miembros del entorno deben comprometerse activamente en la tarea.
Lo reiteramos, el acto de la promesa es un ritual cívico social, donde el promesante cobra protagonismo como un miembro pleno de su comunidad. Los niños deben sentir esta alegría, lo que también implica una importante responsabilidad.

Toda la preparación debe encararse con este objetivo.


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