lunes, 16 de octubre de 2017

Significativa analogía: las banderas de Argentina: Etruria y el Reino Unido del Río de la Plata, Perú y Chile

Por Miguel Carrillo Bascary


           
            Bandera del reino de Etruria                             Bandera nacional izada en Rosario (1812)


La bandera sometida a la indecisión

El 25 de mayo de 1810 un pronunciamiento con múltiples fuentes depuso al virrey español del Río de la Plata, con lo que se inició un complejo proceso político que desembocó en el día 9 de julio de 1816, oportunidad en que el Congreso General reunido en la ciudad de San Miguel de Tucumán, declaró la formal independencia del estado que hoy conocemos como “República Argentina” y que entonces llevó el nombre de “Provincias Unidas de Sudamérica”. 

Pocos días más tarde, el 20 de julio, se estableció su “bandera menor” la formada por dos franjas celestes horizontales, encerrando una blanca; de hecho venía empleándose de manera extraoficial desde hacía varios años. El uso de estos colores había comenzado a difundirse desde Rosario, cuando el 27 de febrero de 1812, cuando Manuel Belgrano, uno de los prohombres de entonces izó una bandera que él llamó “nacional”

Por el momento el diseño no llevó cargas a la espera de que se resolviera sobre la forma de gobierno, un tema que todavía estaba en pleno debate. Se consideraba que si la decisión imponía una república, se colocarían atributos democráticos y si se establecía una monarquía, se haría lo propio con elementos heráldicos correspondientes a la dinastía destinada a reinar.

Como en 1818 aún no estaba clara qué tipo de gobierno se adoptaría, el mismo Congreso, ya reunido en Bs. Aires, dispuso colocar un Sol en el centro de la franja blanca, al mismo que hoy vemos en la bandera oficial de Argentina. Este era un emblema neutro, que bien podía utilizar una república o un reino; sin perjuicio de que se sumara algún otro.


Un intento monárquico

A consecuencia de la política de la Vieja Europa, el lapso comprendido entre 1810 y 1816 redundó en una convulsiva inestabilidad institucional y surgieron movimientos emancipadores en todo el continente. La reacción española ahogó en sangre muchos de los pronunciamientos, mientras que otros gobiernos en la región oscilaron entre una temprana declaración de independencia y el sometimiento a Fernando VII, pasando por otras opciones.

En cuanto a las jurisdicciones comprendidas por el antiguo Virreinato del Río de la Plata, en diciembre de 1814 su autoridad ejecutiva, el Directorio con sede en Bs. Aires, a cargo de Gervasio de Posadas, dispuso enviar una misión diplomática a Europa para tratar de negociar la independencia con el antiguo soberano Borbón, Fernando VII. Las instrucciones reservadas implicaban lograr la emancipación política, reconociendo el vínculo con la Corona sobre la base de que esta quedaría condicionada por un sistema constitucional de fuerte impronta americana. De no prosperar el plan se debían intentar otros caminos, buscando coronar a un noble perteneciente esa casa nobiliaria que estuviera dispuesto a someterse a un marco constitucional.


Un príncipe que pudo ser de dos mundos

Uno de estos personajes es conocido en la historia argentina como “el príncipe de Lucca” a quien precisamos referenciar antes de avanzar en este post. Se trataba de Carlos Luis de Borbón, nacido en Madrid el 22 de diciembre de 1799 y fallecido en Niza (Francia) el 16 de marzo de 1883 a sus 83 años. Sus padres fueron Luis Francisco de Borbón-Parma (Luis I de Parma) y María Luisa de Borbón; de manera que era nieto por vía materna del rey Carlos IV y sobrino de Fernando VII. También fue conocido como “Luis II de Etruria”, “Carlos I de Lucca” y “Carlos II de Parma”.

Luis  I

Luis de Etruria

La muerte del primer rey de Etruria, Luis I de Borbón-Parma, determinó que lo sucediera su hijo, de solo cuatro años, con el nombre “Luis II de Etruria”, quien fue coronado el 27 de mayo de 1803 y que reinó hasta el 10 de diciembre de 1807. Por su corta edad quedó sometido a la regencia de su madre, María Luisa de Borbón. Más tarde, cuando por efecto del Tratado de Fontainebleau del 10 de diciembre de 1807, desapareció Etruria cuyo territorio fue incorporado a Francia que lo administró mediante un simple gobernador. Entonces, la regente y su hijo se refugiaron en la Corte de España, donde residía el infante al tiempo en que actuó la misión rioplatense que procuraba lograr la independencia del Río de la Plata.

Luis invistió la corona de Lucca entre el 9 de junio de 1815 y el 13 de marzo de 1824 y desde esta última fecha, como duque, hasta el 17 de diciembre de 1847; cuando ocupó el ducado de Parma y Piacenza hasta su abdicación, ocurrida el 17 de mayo 1849. Desde entonces ofició como Conde de Villafranca, hasta su fallecimiento.


Etruria

Piazza del Anfiteatro

Este nombre se remonta a una antigua civilización que ocupó el centro de la península itálica y que Roma sojuzgó como colonia hacia el 180 a. C. Tomando esta referencia y atendiendo a su posición geográfica, a consecuencia del Tratado de Aranjuez entre España y Francia, el 21 de marzo de 1801 se formó el reino de Etruria, un estado efímero surgido en el complejo ajedrez de la política internacional generada por la ocupación de Italia por Napoleón. Su capital fue Lucca ciudad que fue sido un rico mercado en el siglo XI y que se convirtió en ciudad libre en el 1119. En 1369 se organizó como una república aristocrática que se mantuvo hasta fines del siglo XVIII.

Mapa del reino de Etruria

La bandera mercante de Etruria fue celeste, blanca y celeste; hay informes de que en ocasiones cargaba un blasón con las armas de la casa de Borbón y de Médicis.


También se describe a la bandera oficial con cinco franjas en ambos colores


La enseña ceremonial llevaba un blasón mucho más complejo:


Por su parte, la civil tenía tres listas celestes y dos blancas (Fuente: Roberto Breschi en su presentación ante el “20º Congreso Internacional de Vexilología”, Estocolmo 2003; http://internationalcongressesofvexillology-proceedingsandreports.yolasite.com/resources/20th-Stockholm/ICV20%20Breschi.pdf).



La bandera del “Reino Unido en Sud América”

Cuando Belgrano y Rivadavia partieron de Bs. Aires rumbo a Europa, el 14 de diciembre de 1814 llevaron consigo un proyecto de constitución que hubiera permitido conformar el hipotético “Reino Unido del Río de la Plata; Perú y Chile”.

No consta fehacientemente cuál de ellos lo elaboró ni tan siquiera si fue producto de un trabajo en conjunto, pero existe cierto consenso de que su redacción debe atribuirse al primero. Por su importancia para el presente se transcribe en lo pertinente:

“Artículo 1.- La nueva Monarquía de la América del Sur tendrá por denominación el Reino Unido del Río de la Plata, Perú y Chile; sus armas serán un escudo que estará dividido en campo azul y plata; en el azul que ocupará la parte superior se colocará la imagen del Sol, y en el Plata dos brazos con sus manos que sostendrán las tres flores de los distintivos de Mi Real Familia, llevará la Corona Real, y se apoyará sobre un tigre y una Vicuña: su pabellón será blanco y azul celeste.” 

En consecuencia, el lábaro sería el siguiente:


Ha subsistido un boceto del blasón simplificado:

 Fuente: Achivo General de la Nación (Sala X 1-4-5)

Acto seguido presentamos una moderna interpretación del blasón cuyo diseño difundido en Internet merece varias críticas desde la perspectiva que resulta el artículo 1º del proyecto monárquico: se omiten los brazos; los tenantes dispuestos un tigre (americano, lógicamente; o sea un puma) y una vicuña; han sido sustituidos por dos tigres. En más se agregó un manto con corona imperial y el collar de la Orden del Toisón. En consecuencia solo puede admitirse como un ejercicio de imaginación, reñido con la verdad que surge del texto constitucional del caso.

El fracaso del intento

Del análisis de aquellas negociaciones surge que se trató de una maniobra política ante la eventualidad de que una gran expedición española intentara reconquistar el Río de la Plata. Finalmente la intentona fracasó y los planes monárquicos de la región quedaron en la nada. Belgrano embarcó hacia América el 15 de noviembre de 1815; mese más tarde se dirigió a Tucumán donde sesionaba el Congreso que oportunamente sancionó la independencia. Allí promovió la adopción de la forma monárquica de gobierno, pero en cabeza de un descendiente de la dinastía incásica.

Pocos años mas tarde hacia 1819 reaparecería la posibilidad de coronar a un noble francés como rey constitucional de las “Provincias Unidas” pero los tiempos eran otros; las tensiones entre unitarios y federales desembocaron en la batalla de Cepeda (1º de febrero, 1820) y la consecuente caída del Directorio (11 de febrero), abortaron definitivamente la eventualidad.


Referencia

        Sabemos que el color representativo de la dinastía borbónica (reinante en España; Francia; los Países Bajos y en numerosos otros reinos; ducados y otras posesiones) fue el blanco, exclusivamente. Sin embargo, es un lugar común que se diga que fue el celeste y el blanco, como referencia a la Orden de Carlos III que los tomó del manto de su patrona, la advocación mariana de la Inmaculada Concepción; lo que no debe confundir.
          Con esta aclaración absolutamente necesaria, y en conocimiento de lo explicado sobre las banderas de Etruria; del proyectado Reino Unido y de las Provincias Unidas podría aventurarse que había una percepción de que el blanco y el celeste remitían a los Borbones, pero en todo caso a los Borbones de España y de sus posesiones vinculadas a la Corona de España (reitero: no a todos los Borbones). Dicho de otra manera, puede pensarse que los Borbones españoles, posteriores a Carlos III habían tomado "prestado" los colores de la Virgen, hasta el punto de identificarse con ellos, sin que ninguna disposición lo estableciera formalmente.
            En consecuencia, como hipótesis de estudio abierta al parecer de otros investigadores, podrían explicarse la coincidencia que reflejan las banderas en comentario en las referencias indicadas.


Conclusión

No es posible establecer con seriedad alguna influencia recíproca entre las banderas rioplatenses; la del reino de Etruria y el “Reino Unido del Río de la Plata; Perú y Chile”.
Me basta señalar dos significativas coincidencias:

I. La primera: entre las banderas del reino de Etruria y aquella que presentó Manuel Belgrano en Rosario, el 27 de febrero de 1812; y la que aparece descripta en el proyecto constitucional para el “Reino Unido del Río de la Plata; Perú y Chile”; las que fueron aparentemente idénticas: de franjas horizontales, blanca y celeste.

II. La segunda; entre la que usó Etruria hasta su desaparición política en 1807 y la oficializó el Congreso en 1816 para las “Provincias Unidas de Sud América”, que más tarde se mantuvo, cuando operó el cambio de nombre del estado que hoy se conoce como: “República Argentina”; “Provincias Unidas del Río de la Plata” y “Confederación Argentina”, según lo establece el artículo 35 de su Constitución; 1853/ 1994.


Notas:
En la provincia de Córdoba (Argentina) existe la localidad de Etruria establecida formalmente en 1893, que hoy tiene unos 5.000 habitantes. Su Ordenanza Nº 382 de 1996 adoptó como bandera oficial de la ciudad el diseño propuesto por la señora Luisa Corletti. En su escudo, sobre unos surcos luce un arado mancero.




Mientras que la actual bandera representativa de la ciudad de Lucca es la siguiente:



Nota: este material se preparó en el marco del "Programa Rosario, cuna de la Bandera y ciudad de la Inclusión" dependiente de la Secretaría de Gobierno (Municipalidad de Rosario)

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