lunes, 2 de febrero de 2026

Bandera Hispano-americana, el fin de un símbolo

Sorprendentes semejanzas

El vexilo ya analizado y el que ahora se muestra

Por Miguel Carrillo Bascary

Noticia

Hace unas semanas que mi nota “De Moldavia a Honduras. George Ypsilantis, vexilógrafo y heraldista[1]” trajo al presente la olvidada propuesta de bandera destinada a representar a la Unión Panamericana, organismo que antecedió a la actual OEA /OAS, por lo que aconsejo leerla previamente para obtener un mayor provecho de la presente. Hoy complemento la información con nuevas referencias que nos señalan el triste fin que tuvo el símbolo.

Refuncionalización

En su momento no me fue factible aportar datos que permitieran apreciar la difusión que pudieron alcanzar estos símbolos, pero es evidente que su creador, Georges Ypsilantis, debió mantener contactos con la comunidad académica de aquella época, lo que favoreció su divulgación.

Recientemente tomé conocimiento de las imágenes que acá comparto, las que implican que se refuncionalizó el símbolo. La casa de Antigüedades A. Méndez[2], de la ciudad de Bahía Blanca, Argentina, las publicó hace unos meses en el portal "Mercado Pago".

Nuevamente es de lametear la poca información disponible, pero esta sola presentación cobra relevancia si se relaciona con la propuesta original de Ypsilantis.

La denominación con la que se presentó fue “Bandera de la Hispanidad” o quizás con mejor propiedad “de la Nación Hispanoamericana” o “de los Pueblos Hispanoamericanos”. Las semejanzas entre ambos vexilos son evidentes. La que hoy vemos es una versión posterior , incorpora mayor cantidad de elementos simbólicos, con lo que gana en personalidad.

Es factible suponer que, cuando su creador verificó que la propuesta original no alcanzó su objetivo,, reelaboró sus elementos conceptuales transmutando el significado de varios.

Evidentemente que es una pieza especialmente preparada para ceremonias hasta el punto que se tuvo la prevención de dotarla con un asta y base, de manera que sirviera como bandera de sitio, quizás para presentarla con toda dedicación en eventos académicos. Hasta cuenta con un galón dorado, que la termina y realza.

Esta evidencia permite suponer que el símbolo inspiró un movimiento académico por la unidad hispano-americana que tuvo cierto eco en diversas naciones. Por lo menos en Nicaragua, Ecuador y Argentina.

Su materialidad parece haber sido la seda, todo el perímetro está guarnicionado con un galón dorado, lo que la enriquece y, al mismo tiempo, protege al vexilo de desgarros. El blasón que carga en su centro está bordado en hilo dorado, pero su decoración fue pintada en vivos colores. Con las banderas que lo rodean ocurre lo propio, se delinearon con un bordado y se iluminaron sus caracteres a mano, aunque en forma rudimentaria.

Las banderas circundantes guardan una precedencia ordenada según los nombres de los estados: Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, Guatemala, Honduras, México Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Puerto Rico, Rep. Dominicana, (El) Salvador, Uruguay y Venezuela. Con sorpresa no se encuentra la enseña de España, más allá de la denominación que tuvo el vexilo. Es de notar la alteración de la posición de la enseña salvadoreña. La disposición se realizó de tal manera que todos los vexilos se orientan hacia el centro del paño.

En el cantón inferior del vuelo se observa un escudo referenciado con el “Instituto Hispano América” de la Universidad de Guayaquil (Ecuador), lo que hace pensar que lució en esta casa[3]. Está delineado en tinta negra, esto indicaría que se colocó luego de confeccionarse la enseña. Queda en claro que no forma parte de la carga simbólica del vexilo, sino que solo es un signo de referencia.

Comparando

Es de interés contrastar los blasones, lo que permitirá apreciar sus semejanzas y apuntar diferencias. Lo primero que destaca es la supresión de las más evidentes referencias a los Estados Unidos (la disposición de colores, las estrellas y las fronteras representadas en el mapa que carga), aunque subsiste el águila, que de alguna manera lo patentiza. Veamos las imágenes y verifiquemos:

Elemento

Bandera de la Unión Panamericana

Bandera de Hispanoamérica o de la Nación Hispanoamericana

Campo

Polícromo

Plata, con picos de ondas en celeste

Carga central

Estrellas, arco iris, perfil del continente donde no se visualizan las Antillas (en oro, sobre azur)

Solo la porción de Latinoamérica, no se visualizan las Antillas (en oro sobre plata)

Bordura

Plata

Oro

Leyenda

POPULIS UNUM OMNIA VINCET POPULIS, en latín, de gules

EL ESPÍRITU POR MI RAZA HABLARÁ, en español, de oro

Soportes

Cóndor - Águila[4] (al natural), pasmados

 

Cóndor (Ala: azur, castaño, naranja (leonado), oro, azur) - Águila (ala: carnación, azur, sinople, castaño), alas desplegadas

Timbre

Un píleo sobre una pica

Divisa: “PUEBLOS HERMANOS FORMAMOS UNA SOLA NACION”, de sable

Adorno- Trofeo

Dos gajos de nopal

Cinco volcanes, una porción de mar y una playa con palmeras

Dos gajos de nopal

Cinco picos montañosos  en celeste, nevados

Lemnisco

Gules, azur y plata

No posee

Nota 1- Han desaparecido dos símbolos que usualmente se identifican con la hermenéutica de la masonería, aunque esta calificación puede3 ser discutida; son el arcoíris y el píleo. 

Nota 2 - En el mapa del segundo modelo México no está representado, también hay un vacío en el espacio que correspondería a Panamá, pero las banderas de ambos estados constan en la corona de vexilos. Esto plantea una evidente incoherencia del heraldista que diseñó el blasón. 

Nota 3 - más allá de lo evidente se carecen de datos que orienten fehacientemente sobre el significado de las figuras y su coloración, pero su correspondencia con el modelo propuesto para la Unión Panamericana aporta algunas referencias. Lo más extraño a nuestros ojos es la coloración de las alas del ser bicéfalo.

Estado de la pieza: a la fecha del relevamiento fotográfico era satisfactorio, considerando que aparentaba unos 70 u 80 años desde su confección. No se observan marcas de dobleces en el textil, lo que casi con seguridad indicaría que se guardó adecuadamente extendida o enastada, en cuyo caso quizás se preservó dentro de alguna vitrina, ya que no muestra depósito de polvo en el cantón superior.

El triste final

Cuando me preparaba a finalizar esta presentación recibí la gentil respuesta a la solicitud de mayor información que había realizado a la casa de antigüedades que había ofertado esta segunda bandera.

Se me explicó que adquirieron la pieza hace muchos años y que tanto el vexilo como la documentación respectiva se perdieron durante la catastrófica inundación que experimentó la ciudad de bahía Blanca en marzo del año 2025. Cumplo en consignarlo, no sin agradecer la comunicación pertinente. 

Me permito destacar que la secuencia fotográfica contenida en la oferta de venta resultó capital para el análisis vexilo-heráldico de la pieza. Esto demuestra la importancia del relevamiento en imágenes de todo testimonio del pasado. Eventualmente su valor histórico o su carencia resultarán objeto de juicios que pueden variar con el tiempo, pero lo importante es prever la contingencia de su pérdida o daño. De esta manera se podrá preservar el objeto material, aunque sea en base a sus imágenes, lo que de por sí es de fundamental interés para las investigaciones posteriores.

Penosamente sabemos que la cultura del consumo en la que vivimos es poco propensa a la conservación, pero eventos como los que acá se relatan  ejemplifican la necesidad de tomar conciencia de la responsabilidad que implica la preservación. 

Concluyendo

-  Es evidente la mutación de la creación de Ypsilantis desde su origen como emblema de la “Unión Panamericana” (entidad internacional-administrativa), en el vexilo que acá se presenta, que es de naturaleza cultural.

-  Infelizmente, la falta de información no permitió avanzar en las circunstancias en que se elaboró.

-  A varias décadas de su creación estos símbolos se nos presentan como un anhelo de unión con forma de banderas y escudos.



[3] Al parecer esta entidad académica ha desaparecido, ya que no se encuentran referencias en Internet, lo que impide verificar adecuadamente su entidad y actividad

[4] El ser alado bicéfalo que soporta el blasón constituye una síntesis entre las aves características de América: el cóndor, alusivo a los Andes, y el águila, que representaría a las Rocallosas, de Norteamérica. Es imposible no relacionar este elemento mítico con el águila bicéfala del Imperio Bizantino, expresión de biculturalismo que, con los años, se consolidó en el imaginario heráldico y se consolidó en la representación del Sacro Imperio Romano Germánico y el imperio ruso, entre otras manifestaciones.

sábado, 31 de enero de 2026

El color de Nuestra Bandera (Carta abierta)

Volver a mentir

Manuel Belgrano y nuestra Celeste y Blanca

Aprovechando que algunos de su ideología lo reconocen, Mario O’Donnel (a) Pacho, a quien también mencionaré en adelante como O.D., intenta dividirnos a nosotros, los argentinos, apelando a una mentira que reitera. Y lo hace sirviéndose de Nuestra Bandera[1]  cuando afirma que su matiz expresa dos modelos de país, dos ideologías y el sangriento triunfo de uno sobre el otro.

Para referirse a nuestro símbolo hay que partir del documento que acredita su aparición en la Historia, un escrito fehaciente e indubitable, que está en el Archivo General de la Nación.  Todo interesado puede leerlo para tomar conocimiento de cómo fue la primera vez se izó la Bandera Nacional. Es una comunicación oficial, el oficio que dirigió al Gobierno el coronel Manuel Belgrano, desde el poblado de la Capilla de Ntra. Sra. del Rosario. Está hecho por el Prócer, de puño y letra, quien lo suscribió con su firma. El texto es harto conocido: “Siendo preciso enarbolar Bandera, y no teniéndola la mandé hacer blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional”. Esto lo escribió el prócer, de puño y letra. De ninguna manera Belgrano escribió que “azul-celeste” ¿por qué O’Donnell insiste en falsear la Historia?

Para más, cuando Belgrano escribió al Gobierno el 18 de julio de 1812 desde Jujuy, explicó su proceder en Rosario con la siguiente expresión, también de su puño y letra: “...la batería se iba a guarnecer, no había bandera, y juzgué que sería la blanca y celeste la que nos distinguiese como la escarapela”. Otra vez usa el “celeste”, sin referirse al azul ni a la escarapela. O’Donnell no puede desconocer esto, miente cuando así lo afirma.

Tampoco tiene presente las instrucciones que el Gobierno dio para que Hipólito Bouchard recorriera el mundo en corso, donde se ordena: “Si se trabase algún combate se tremolará el pabellón de las Provincias Unidas, a saber, blanco en su centro y celeste en sus extremos al largo”.

O.D. y muchos otros insisten en tergiversar estos documentos y mancillar la profunda honestidad intelectual de Belgrano. Su falsa tesis la apoya en una misiva a un sencillo comisario de campaña, la que data de 1840 casi tres décadas después de 1812. Me pregunto ¿si Rosas consideró que en el símbolo de la Nación había un error (sea circunstancial o amañado) ¿Por qué no decretó como debía ser nuestro lábaro? Tenía en su pluma la suma del poder público (legislativo, ejecutivo y judicial), ¡nada la hubiera costado! No lo hizo, seguramente porque con recta intención estaba convencido de que su interés político no alcanzaba para manipular lo hecho por el Prócer.

O’Donnell insiste hacer decir a al Prócer lo que no dijo, cuando escribe: “La descripción de Belgrano indicaba un color azul celeste. Abunda luego en consideraciones sobre la teoría del color, con base en el ensayo de un grupo de investigadores que pretende “descubrir” el color de nuestra Bandera primigenia, analizando muestras textiles que no son de la izada en Rosario. 

En abono de su planteo O.D. menciona otras banderas históricas como las usadas por Artigas, pero olvida significativamente referir otros numerosos lábaros igualmente históricos, como el que llevó San Martín en su campaña libertadora, que son probadamente celestes y blancos. Desconoce además, que la bandera dada a la provincia de Santa Fe por el "patriarca de la Federación", Estanislao López, es desde 1822 roja, blanca y celeste"[2]

Cita también un proyecto de ley del año 2001, que no prosperó por caer en el error conceptual que esgrime y silencia otros que sostienen el uso del celeste. Soslaya que desde 2010 rige el Decreto 1650/10 que firmó la Presidenta que lo designó al frente de una entidad académica. Esta norma preceptúa el exacto matiz con que debe construirse nuestro símbolo. También él pudo promover que su mentora (que contaba con quorum propio en el Congreso) estableciera el color cerúleo que le gusta. No lo hizo, quizás por las mismas causas que tuvo Rosas en su momento.

Se considera que la Heráldica es una disciplina que se identifica con monarcas y señores feudales; afirmación que no comparto en lo personal. Llama la atención que O.D. se constituya como fiel observante de sus reglas y no reconozca que el celeste también existe en los blasones, más allá de todo principio general. Además, su posición desnuda un gravísimo e inexplicable error de conocimiento: a las banderas las estudia y las define la Vexilología, no la Heráldica, que tiene por objeto a los escudos, o sea que aquellas no tienen que seguir las leyes del blasón.

O’Donnell cae en un frecuentísimo error, cuando identifica el “celeste y blanco” como “los colores de la casa de Borbón”, ya que es una verdad basada en documentos y en una sólida tradición que el color de esta dinastía fue el blanco, y que, solo en tiempos de Carlos III, se cambió su bandera naval por la roja y gualda, ya que en alta mar sus navíos se confundían con los armados por el rey francés, del mismo linaje.

O.D. remata sus líneas pontificando: “Es decir que cuando flamea una bandera celeste y blanca se está contradiciendo la voluntad del gran Manuel y se está festejando el sangriento triunfo de la facción centralista sobre sus hermanos federalistas”. 

De esta forma desmiente al mismísimo Prócer y transforma a nuestra Enseña patria en emblema de muerte y opresión. O lo que es similar, que cuando como argentinos ondeamos nuestra venerada Bandera celeste y blanca pisoteamos a los compatriotas que piensan diferente[3].

O’Donnel se reitera en sostener una versión de la Historia que tuerce la verdad surgida de hechos documentados ¡Basta de intentar fragmentar al pueblo argentino con estos trucos, ya tuvimos demasiadas divisiones en nuestro pasado! Siguiendo a Belgrano, bajo nuestra Celeste y blanca, caminemos hacia un futuro de paz, para todos.

Miguel Carrillo Bascary

Post scriptum: Cosme Damián Maciel López Pintado, no era vecino de Rosario, sino de Santa Fe, lugar donde nació el 27 de septiembre de 1784.


[2] Gobernaba esa provincia y fue un aliado de Rosas por coincidir con la organización de Argentina como un estado federal. En alusión a los colores nacionales, la ley que creó la bandera santafesina dice específicamente que tendrá un segmento "celeste".

[3] Olvida también O’Donnell que en tiempos de Rosas en las banderas que llevaban algunos de sus seguidores podía leerse “Federación o muerte”, “Mueran los salvajes unitarios” y cosas parecidas. Pueden verse en varios museos.

domingo, 25 de enero de 2026

La foto explicada 3

Confusión conceptual

Recinto del Concejo Deliberante, ciudad de Quilmes, prov. de Bs. Aires

Por Miguel Carrillo Bascary

A la derecha se observa el mástil donde se iza la Enseña nacional al inicio de la actividad, la que permanece al tope hasta que termina la sesión. En esto se sigue la costumbre inveterada que se registra en los cuerpos parlamentarios argentinos y de muchos otros estados.

Encuadrando el podio donde se ubica la presidencia, acompañada de sus sendos secretarios pueden verse tres banderas de sitio. Las mismas evidencian la representación simbólica del organismo y al pueblo, que eligió a los concejales.

En este punto es necesario señalar que la Constitución argentina consagra un triple estamento gubernamental: el nacional, evidenciado en la foto por la presencia de la Enseña patria, el provincial, que se traduce en la presencia del vexilo de Buenos Aires y el local, corporizado en la bandera de Quilmes. Obviamente, la Constitución marca una jerarquía entre los tres órdenes de gobierno: 1º el nacional, 2º el provincia y 3º el municipal[1] y, por lógica esto debe reflejarse en la posición de las banderas en forma imperativa.

Esto implica que el Concejo deliberante de Quilmes incumple en forma flagrante la precedencia indicada, lo que entraña una menor valoración a la insignia bonaerense.

Más que un detalle anecdótico, el hecho es un apartamiento grave del orden constitucional, incompatible con la imagen institucional del cuerpo deliberativo.

Se constata así una muy poco profesional disposición de los vexilos que debería enmendarse a la brevedad posible.

Noticia sobre la bandera de Bs. Aires

La provincia definió su diseño por medio de un concurso entre escolares.  Se oficializó por ley, en 1997. El verde representa la pujanza de los campos de la Provincia. El azul sus ríos, el Mar Argentino que baña sus costas y el cielo que la cubre. La línea roja, al federalismo y al horizonte. El amarillo, alude la fecundidad de la producción. Carga una compleja figura central compuesta por una media rueda dentada (alegoría de la industria), un Sol naciente (la gloria de la provincia) y un girasol (la producción agraria).

Referencias sobre la bandera de Quilmes

Su paño se divide en dos: el celeste del río Quilmes y el azul del cielo que cubre al partido. La letra “Q”, inicial de su nominación, asimilada a un Sol, que representa el futuro y el progreso. A la derecha del centro, la representación del rostro de un indio quilmes, primeros habitantes del municipio, y la silueta de la corbeta “25 de Mayo”, nave insignia del Almirante Guillermo Brown, que conmemora sus victorias en los combates de Quilmes (30 de julio de 1826) y de Punta de Quilmes (24 de febrero de 1827), alcanzadas sobre la escuadra naval del Brasil. El diseño resultó de un concurso entre unos 80.500 escolares del distrito. Se oficializó por ordenanza en el año 2014.


[1] Por tradición y por disposición de la constitución provincial, los municipios bonaerenses se denominan partidos.

jueves, 22 de enero de 2026

Excelente actitud de nuestro embajador

Ian Sielecki: las lecciones de un ejemplo

Embajador Ian Sielecki

Por Miguel Carrillo Bascary

Como argentino estoy orgulloso del gesto de nuestro embajador ante Francia, Ian Sielecki, en ocasión de dirigirse a la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Nacional de ese país, quien pidió se rectificara un mapa desplegado que mostraba a las Islas Malvinas como dominio del Reino Unido. Creo que mi sentimiento es compartido por los más de 46.000.000 de connacionales. Así lo testimonia la intensa repercusión en las redes.

El mundo conoce el conflicto generado el 3 de enero de 1833 por la ilegítima ocupación británica de ese archipiélago, que derivó en la guerra de 1982. No me extenderé al respecto.

El ejemplo

Para aquellos que no hayan tenido oportunidad de conocer el hecho, copio en negrita sus palabras, para esto me permito trascribir lo sustancial, tal como resulta del portal INFOBAE[1]:

“Al iniciar a dar sus palabras, Sielecki remarcó un error sobre el mapa que tenía a su espalda, donde casualmente estaba sobre el territorio argentino. “Lamentablemente debo señalarle un pequeño inconveniente, Señor Presidente, que en realidad es un gran problema para mi país”, señaló en el inicio de su discurso.  

Acabo de notar que estoy sentado frente a un mapa que muestra a las Islas Malvinas, como si fueran parte del Reino Unido. Esto supone un gran problema en distintos niveles, incluso jurídicos, porque no puedo, como representante del Estado argentino, hablar libremente ante ese mapa”, apuntó.

Y continuó: “Sería como legitimar una situación que constituye una vulneración, una agresión a la soberanía de mi país, a la dignidad misma de la Nación Argentina y, sobre todo, una violación flagrante del derecho internacional” (…) “No sé si existe alguna forma de cubrir ese mapa durante mi intervención, de alguna manera, pidió antes de continuar con su palabra (…) A su demanda, esa parte del mapa fue ocultada con una nota adhesiva amarilla, lo que permitió el comienzo de la audición consagrada a su país”. 

Un auxiliar proceda a tapar la inoportuna leyenda

Mi propósito por destacar que la firme posición de Sielecki muestra hasta qué punto y de qué manera deben comportarse los funcionarios argentinos y también todos los compatriotas que enfrenten una situación similar.

No me refiero en caso de un evento cumplido ante un alto foro político como la Assemblée Nationale, sino en cualquier otra situación similar donde se afecte la identidad nacional o los derechos de nuestro país. Me refiero a: congresos, presentaciones, ferias y exposiciones internacionales, recepciones, eventos culturales, deportivos, artísticos y similares. En fin, en toda circunstancia.

La actitud del joven embajador sobresale porque lo hizo sin estridencias, sin escándalos, pero con toda firmeza y hasta con valentía, hasta el punto de condicionar su presencia y participación mientras no se superara la causa motivante. No hubo sobreactuación que pudiera calificarse de chauvinista.

En lo particular, atendiendo a la temática de este Blog, corresponderá imitar a Sielecki:

- cuando nuestra Bandera nacional se presente públicamente con un diseño apartado de lo que dispone la normativa (Decreto Nº1.650/ 2010) o en condiciones inadecuadas y, por sobre todo, 

- cuando no se guarde el orden de precedencia que marca el protocolo internacional de los vexilos.

Con verdadera vergüenza recuerdo ocasiones en que algunos/as altos funcionarios nacionales, pertenecientes a otras gestiones, pasaron por alto la postergación de nuestro más antiguo símbolo nacional, admitiendo tácitamente que fuera postergado por las banderas de otros estados.

Las lecciones

Más allá de las ya relatadas palabras del embajador argentino hay otras circunstancias que permite capitalizar el acontecimiento. Las puntualizará porque resultan de muy especial interés para los profesionales del Ceremonial, las Relaciones Públicas y la Organización de Eventos.

Sielecki lo hizo antes de comenzar su exposición, condicionando su participación a que se remediara la observación. Tuvo la sutileza de advertir el "detalle", una atenta actitud. 

Propuso una forma superadora, cuando sugirió que se cubriera la leyenda del caso. Con gran razonabilidad planteó que fuera “durante su intervención”, para no avanzar desmedidamente sobre la organización. Sus dichos fueron un verdadero “puente de plata” que dio pie para superar el conflicto planteado.

Esto permitió que la autoridad anfitriona, dispusiera intervenir con altura diplomática mandando cubrir circunstancialmente la cuestionable leyenda. Esto también debe remarcarse, la noblesse oblige.

¿Qué hubiera pasado si no hubiera ocurrido?

La respuesta es clarísima, el embajador se habría retirado, lo que hubiera cubierto de escarnio al anfitrión,  generando un incidente diplomático no desdeñable que habría dejado muy mal parada a la Asamblea Nacional de Francia, no solo ante el Estado argentino, también ante el resto de la comunidad internacional. En suma, habría sido un gesto de flagrante descortesía.

En síntesis

- La conducta de Ian Sielecki deja muchas enseñanzas y también la que adoptó la Asamblea Nacional de Francia, cuando supo aceptar la observación planteada. 

- Bien haremos los bienintencionados al capitalizar la experiencia.

Adenda: Sielecki  hizo honor a la representación oficial que le confió el Presidente de la Nación cuando pidió acuerdo político para designarlo. Me permito recomendar escuchar su exposición cuando defendió su nominación ante la Comisión de Acuerdos del Senado, el 21 de marzo del año 2024, son solo nueve minutos: https://www.youtube.com/watch?v=dy_i8LbKKoo.               Vale la pena.

miércoles, 21 de enero de 2026

¿Un extranjero puede arriar la Bandera Argentina?

Respuesta a una reiterada preocupación

Por Miguel Carrillo Bascary

Esta nota intentará responder la pregunta del título. Con esto cumpliré con lo pedido por varios seguidores de este Blog. También abordaré otras cuestiones conexas.

Dimensión normativa

a) A nivel nacional

La legislación internacional y el derecho consuetudinario conceptúan que la bandera representa al pueblo de una Nación y al gobierno que surge de él, con lo que el vexilo es imagen de soberanía.

En la normativa argentina no hay ninguna prohibición para que un extranjero ice o arríe la Bandera Oficial de la Nación. Tampoco se le prohíbe portar su versión de ceremonia. Este silencio puede generar cierta incomodidad en algunas personas particularmente susceptibles.

Para resolver el interrogante del título, no es necesario rebuscar en la legislación que vale una u otra opción. Sin dudar, basta tener presente una disposición de nuestra Constitución, que está contenida en la última parte su Artículo 19:

“… Ningún habitante de la Nación será obligado a hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no prohíbe”.

La cita expresa un aspecto básico de lo que se conoce como “principio de legalidad”, elemento esencial del Estado de Derecho que rige en los estados democráticos a nivel universal. Disposiciones de similar tenor obran en sus respectivas constituciones. Para más, infinidad de tratados de derecho internacional contienen enunciados idénticos. También vemos este precepto en las constituciones de las provincias argentinas[1].

En consecuencia, la respuesta a la pregunta del título es absolutamente positiva, con lo que cualquier extranjero puede proceder al arrío ceremonial de la Bandera nacional argentina, ya sea en nuestro territorio como fuera de él. También podrá izarla y aún, portar su versión de ceremonia en calidad de abanderado.

A nivel nacional no hay ninguna norma que regule de manera general el punto de nuestro particular interés. Desde que se reformó el sistema educativo nacional la materia fue implícitamente delegada a las provincias y a la Ciudad Autónoma de Bs. Aires (CABA), por lo que resulta pertinente analizar este nivel.

b) El principio aplicado en provincias

La legislación de provincias  que se refiere específicamente al ceremonial de la Bandera, es concordante, como ejemplo puede citarse la  Ley de la provincia de Bs. Aires Nº14.438[2], que se transcribe:

Artículo 8 […]  h) Ninguna persona puede ser discriminada o privada del honor de ser abanderados, escoltas o responsables del izamiento, conducción o arriada de la Bandera Nacional por razones de nacionalidad, de origen, religión, raza, características físicas o condición social”.

El precepto es absolutamente claro. La expresión “ninguna persona” no da lugar a opción, de manera que la condición de extranjero no entraña limitación alguna para izar, arriar o portar la Bandera Nacional. Tampoco para escoltarla[3]. 

Observaciones históricas

Como ya se dijo, a nivel planetario, es una verdad fuera de toda duda, que en las banderas de un país se corporiza al pueblo y a su estado, respectivamente. Su bandera es símbolo de soberanía y donde flamee indica la posesión del espacio (excepto cuando lo haga en carácter de vexilo visitante).

El drama de la guerra pone en crisis las soberanías de los beligerantes. Eventualmente, cuando las fuerzas de un estado avasallan a otro, se arría la bandera de este último y se reemplaza por la del vencedor.

Por analogía, se entiende como un agravio abatir su bandera y para izar otra. Esta ofensa se extiende a toda la nación del primero, aunque la acción no ocurra en un marco bélico.

Lo expuesto da lugar a ceremonias específicas que corresponde mencionar para ejemplo:

- Cuando en la antigüedad, el representante de un estado llegaba a una tierra determinada, solía plantar bandera y reclamarla como propiedad de su monarca, aunque existieran poblaciones nativas, ignorantes del significado de la ceremonia o inermes ante el poder del invasor.

- En caso de guerra, cuando un ejército conquista una posición enemiga, coloca su bandera, como señal de triunfo y desde entonces comienzan a regir ahí las leyes del victorioso por parte de la autoridad de ocupación.

- Si en virtud de una convención internacional un determinado territorio, pasa a depender de otro estado, se arría la enseña del primero para izar la del segundo.

- Al contrario, cuando un territorio obtiene su independencia, la autoridad de la potencia colonial, arría su bandera y en su lugar se iza la del novel estado.

La costumbre internacional

Además de las normas, los usos y costumbres son fuente de Derecho, tanto a nivel local como internacional[4]. En lo que se reflejan los principios comentados

No puedo aseverar que en alguna nación extranjera quizás exista una disposición que expresamente prohíba que un extranjero arríe, porte o ice una bandera soberana. En su caso agradeceré que se me informe para estudiar la coyuntura. Mientras tanto me atendré a lo consignado en este breve panorama.

Sin embargo …

Al menos en Argentina hay cierta prevención sobre la participación de extranjeros en los manejos de su Bandera. Esto llega a tal punto que existe una tesis que niega a un extranjero que arríe, ice o porte la Bandera Nacional. Este entendimiento tiene un origen incomprobable, pero a todas luces es contrario a la normativa vigente e implica una injusta discriminación, con lo que cualquier prohibición es decididamente inconstitucional.

Lo curioso es que  la idea de que un extranjero jamás, en ninguna circunstancia y bajo ninguna causa, puede arriar la Bandera nacional está muy generalizada. Empero, se admite que pueda izarla. Estas apreciaciones conforman una suerte de leyenda urbana, sin ninguna base normativa, tal como quedó explicado.

Por eso, algunas personas dotadas de una sensibilidad emotiva muy especial, con toda buena fe, no ven con buenos ojos que un extranjero arríe nuestra Enseña patria. Nada puede objetarse sobre sus íntimos sentimientos, pero no cuentan con razón válida. 

En definitiva, los responsables del armado de un dispositivo de Ceremonial deben estar muy atentos para no hacerse eco de tan capciosa idea y, por sobre todo, no deben transigir a ninguna pretensión en contrario del recto principio.

Nota. En una próxima oportunidad me referiré específicamente a la portación de la Bandera argentina de ceremonia por parte de un extranjero.


[1] La República Argentina es un estado federal formado por provincias y una ciudad autónoma, Bs. Aires. Todas ellas dictan sus constituciones enmarcadas en lo que dispone la nacional (Art. º5 C.N.)

[3] Las pautas del Ceremonial argentino determinan dos escoltas para su bandera de ceremonia.

[4] En el caso de Argentina esto consta en el art. 1º del Código Civil. Ocurre algo similar en los otros estados que adscriben al sistema llamado “continental”, mientras que en los que organizan su sistema jurídico en base al common law, la vigencia de las pautas consuetudinarias tienen un valor superlativo de por sí.