martes, 26 de septiembre de 2017

Ornamentación  invertida y asimétrica 
Serie:  Errores  de Protocolo

Por  Miguel Carrillo  Bascary


Sede central del Registro Civil de la ciudad de Bs. Aires, 4 de septiembre de 2017

La desantención en materia de Protocolo de banderas en los edificios pública es poco menos que proverbial, una dudosa característica que Argentina comparte con muchas otras naciones del mundo.

Lo importante es no desanimarse; mirar el error como una oportunidad para superarlo y difundir el criterio válido con la esperanza de hacer algo de docencia.

Hoy traemos el caso de la ornamentación de la fachada del “Registro Civil” de la ciudad autónoma de Bs. Aires donde la bandera local está colocada con preeminencia sobre la enseña oficial de la Nación.

El orden protocolar correspondiente debió ser:
1.      En el centro, la Bandera argentina
2.      A cada lado de ella, sendos ejemplares de la correspondiente a la Ciudad
3.      En los extremos del plano central de la fachada, otra dos banderas nacionales
4.      Finalmente, en los extremos más alejados, nuevamente enseñas de la Ciudad.

Una observación final: en la fotografía se observa claramente que falta una bandera. Ignoramos la razón, pero cualquiera que haya sido, cuando no se disponga del número necesario lo adecuado es quitar el elemento discordante para que la ornamentación mantenga su simetría.

Una aproximación permitirá apreciar el problema con mayor detalle.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Ciudad de Rosario 
Historia de su bandera


Por Miguel Carrillo Bascary


Imagen: Sebastián Schwatsman

Este post integra una serie dedicada a la ciudad de Rosario en el mes de octubre dedicado a recordar su historia y a valorizar su identidad.


Perfil de la ciudad

Rosario, tercera población de la República Argentina, remonta sus orígenes hasta comienzos del siglo XVIII. Su formación no fue decisión de alguna autoridad, sino de un proceso social espontáneo en que sus vecinos se fueron agrupando en derredor de una sencilla capilla dedicada, precisamente, a Nuestra Señora del Rosario.

Cuando en 1812 llegó el entonces coronel Manuel Belgrano e izó por primera vez la que luego fue reconocida como bandera nacional argentina, Rosario tenía unos 700 habitantes. En 1823 se la designó “villa”, contaba poco más de mil habitantes y en 1852 fue reconocida como ciudad mediante una ley sancionada por la Legislatura de la provincia de Santa Fe.

En 1858 su población era de 9.785 habitantes. Poco tiempo mas tarde a consecuencia de circunstancias políticas y geográficas favorables, comenzó un desarrollo espectacular y se transformó en el centro de una rica zona agro-ganadera que justificó instalar un gran puerto y facilitó la inmigración de decenas de miles de europeos hasta alcanzar unas 92.000 almas en 1895, multiplicándose por 10 en tres décadas y en 1947 llegaba ya a las 467.937. El último censo que se realizó en el 2010 indicaba 989.000 habitantes (52% mujeres y 48% hombres)

Su peculiar perfil social; su pujanza económica y su protagonismo en la Historia argentina; sustentan el derecho que le asiste para alcanzar una plena autonomía de la que aun no goza pese a que la última reforma de la Constitución nacional (1994) definió su procedencia. El poder darse sus propias instituciones y los mecanismos complementarios le permitiría contar con una herramienta para impulsar aún más su desarrollo y mejorar la calidad de vida de sus habitantes.

A despecho de esta carencia Rosario aquilata enormes logros desde la recuperación democrática ocurrida en 1983; sus instituciones han evolucionado notoriamente y el equilibrio de los poderes municipales es una realidad; la descentralización administrativa en cinco distritos; el recupero de la costa sobre el río Paraná para nuevas realizaciones; la inminente articulación de un inédito sistema de transporte; la formación de un sistema de salud publica de características únicas en Sudamérica y la elaboración de numerosos sistemas de participación política, son apenas algunas referencias que demuestran la vitalidad de la ciudad. Su movimiento cultural cosmopolita es otra de las facetas que la destacan, tanto como la pujanza de su comercio impulsado desde las proyectos de miles de emprendedores y las PYMES.


Símbolos rosarinos

El pasado de Rosario, su presente y su futuro tienen hoy un emblema concreto que expresa la identidad rosarina; es la bandera de la Municipalidad aprobada en el año 2010 por medio de la Ordenanza Nº8.523. Su paño blanco sintetiza todos los colores del arco iris y evidencia que Rosario fue un verdadero “crisol de razas”, lo que la caracteriza la personalidad de la ciudad. La conjunción policromática en el blanco también es la imagen de uno de los lemas que caracteriza a Rosario como “ciudad de la inclusión”, un lema que cobra particular sentido en su compromiso de lograr la plena participación de todos sus habitantes en una sociedad sin discriminaciones.

En el centro luce el histórico escudo de la Ciudad, que fue aprobado en 1862 y que recuerda a Rosario como “cuna de la bandera nacional”. En él puede verse el brazo de Manuel Belgrano, su creador, se lo representa en proporción superlativa y emerge tras la muralla de la batería “Libertad” (lugar del primer izamiento, a metros de la capilla que originó el poblado); su mano sostiene la Bandera exponiéndola a los rayos del Sol que nace desde el horizonte enmarcado por las islas paranaenses, tal como lo muestra el paisaje que se percibe desde la costa rosarina. 

Completan el blasón: la traza del anchuroso río Paraná, navegado por embarcaciones a vela y a vapor; junto con un ancla que en conjunto definen que Rosario es un puerto; mieses e instrumentos de labranza simbolizan los productos de la región.

El diseño actual de este blasón data de 1964, cuando la Ordenanza Nº1.737, estipuló su empleo. Los fundamentos históricos los aportó el Dr. Julio Marc (1884 -1965), director del Museo Histórico Provincial; mientras que el dibujo siguió las indicaciones del arquitecto Ángel Guido (1896 – 1960), mentor del Monumento a la Bandera, verdadero icono de la ciudad. El genio del artista rosarino Julio Vanzo (1901 – 1984) aportó la composición plástica.


La versión de ceremonia de la enseña rosarina incorpora una corbata tri franja con los colores argentinos (clara manifestación de que Rosario es “cuna de la Bandera”); en cada uno de sus brazos lleva bordado en oro dos guarismos: “1812” (que recuerda el primer izamiento de la Bandera argentina que ocurrió el 27 de febrero de aquel año) y “1852” (cuando se dictó la ley que reconoció a Rosario como ciudad).


Historia de la bandera de Rosario

Es ciertamente reciente ya que comenzó a escribirse en 1994 cuando la ciudad fue sede del “III Congreso Internacional de la Lengua Española”.La ceremonia de apertura debía celebrarse en el teatro “El Círculo”, una de las salas líricas de mayor renombre en el continente. La presencia del rey de España y del presidente de la Nación argentina justificaba colocar las banderas de ambos países; a ellas se sumó la correspondiente a la provincia de Santa Fe, cuyo gobernador también estuvo presente; sin embargo la ciudad de Rosario que oficiaba de anfitriona no poseía un emblema que la representara y resultaba natural que su intendente estuviera en la mesa de honor.

Este hecho obligó a improvisar una enseña que incorporó el clásico blasón oficial aplicado sobre un níveo paño, que se complementó con una corbata del mismo color. En un arco colocado bajo la figura se bordó en letras mayúsculas doradas “Municipalidad de Rosario”. Tal la bandera que representó a la ciudad.

Cuando terminó ese magno encuentro cultural la divisa se instaló en el salón “Carrasco”, principal ámbito ceremonial del Palacio Municipal de la Intendencia rosarina, acompañando a las banderas de Argentina y de la provincia de Santa Fe. Desde tan caracterizado lugar estuvo presente en los innumerables actos protocolares que se desarrollaron en ese espacio; aunque ninguna norma sustentara su presencia; lo que caracterizaba este uso como "de hecho".

Bandera de Rosario: 1994 - 2010

Corría el año 2009, cuando quien esto escribe presentó al Intendente municipal, de Rosario, Miguel Lifschitz, la iniciativa de oficializar esa bandera. El funcionario me solicitó que elaborara un proyecto de ordenanza que semanas mas tarde presentó al Concejo Municipal para su consideración. La propuesta implico varias modificaciones al diseño que sirvió de antecedente:

a) Se eliminó la leyenda bordada en el paño que, de conformidad a los cánones de la Vexilología, implicaban una inadecuada reiteración, por cuanto se entiende que el escudo cívico, como símbolo de identidad, era suficiente de por sí. Aunque el diseño previo no cuadraba con las pautas de la Vexilografía, se mantuvo la presencia del escudo por que su uso a lo largo de seis años había generado la identificación de la ciudad con aquella enseña.

b) Se reemplazó la corbata blanca por la que hoy luce, lo que contribuyó a reivindicar los hechos fundamentales de la historia de la ciudad y sumó una combinación cromática que dio mayor vitalidad al conjunto.


Durante el tratamiento legislativo el Señor Intendente me dispensó la responsabilidad de exponer los fundamentos del proyecto ante la comisión de Gobierno en compañía del Lic. Jack Benoliel, por entonces presidente de la “Junta de Historia de Rosario”, una entidad no gubernamental fundada en 1962 que es consultora del Municipio en el quehacer histórico local. 
Uno de los concejales tenía reparos sobre el color del paño, ya que entendía que "no luciría" cuando fuera izada; pero cambió su criterio cuando pudo constatar que adquiría notable contraste cuando tremolaba sobre el cielo. Le señalé además, que en su versión de ceremonias destacaría significativamente su colorida corbata. Evacuadas sus dudas prestó su voto positivo al proyecto.
Finalmente, el Concejo aprobó la Ordenanza Nº 8523 que estableció formalmente esta bandera y lo hizo por unanimidad, superando toda diferencia política, lo que evidenció una notable coincidencia cívica. En el texto de la ordenanza se incluyeron numerosas precisiones que aconsejan la técnica legislativa y la Vexilografía; también se explicitó el simbolismo inherente y se fijaron diversas pautas sobre el Ceremonial de la insignia.

Primer desfile de la bandera de Rosario, portada por un excombatiente de Malvinas

La presentación oficial de la enseña municipal ocurrió en la fría mañana del 20 de junio del año 2010, “día de la Bandera nacional argentina”. Fue durante el tradicional izamiento de la Enseña patria en el Mástil Mayor del Monumento a la Bandera, ante la presencia de diversas autoridades; representantes de entidades civiles; miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad y una respetable cantidad de público. 

Pudo verse allí al nuevo símbolo de Rosario, que portado con orgullo por un veterano de la Guerra de Malvinas ¡Qué mejores manos para llevar tan significativo emblema! Cuando el Sol ya se había asociado plenamente a los festejos, la nueva bandera cerró el desfile de los excombatientes allí presentes. Horas mas tarde, cuando se concretó el tradicional desfile cívico militar con que los argentinos celebran la efeméride patria, la bandera de Rosario fue reconocida por el presidente de la Nación; el gobernador de la Provincia; el Intendente de la ciudad; las demás autoridades presentes y los miles de rosarinos que acompañaban el acto.

 Uno de los diarios de la ciudad destaca la noticia

Desde entonces, la Municipalidad promueve el uso de la bandera de Rosario entregando ejemplares a las instituciones locales que se hacen acreedoras de lucirla.

El texto de la Ordenanza Nº8.523 puede descargarse desde: http://www.rosario.gov.ar/normativa/verArchivo?tipo=pdf&id=68111

Un año más tarde y siguiendo el mismo procedimiento se aprobó la Ordenanza Nº8.806 que reguló en mayor detalle el ceremonial de la bandera de Rosario. Su texto está concebido como una verdadera guía didáctica que evidencia de qué manera se complementa con el uso de las banderas nacional y provincial. Su texto puede bajarse desde file:///C:/Documents%20and%20Settings/usuario/Mis%20documentos/Downloads/normativa_79447.pdf



Nota: en posteriores aportes continuaremos desarrollando otros aspectos de esta bandera. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

Cambian la peor bandera cívica de  los Estados Unidos, Pocatello


Por Miguel Carrillo Bascary


La nueva bandera

En materia de gustos no hay nada escrito, desde la subjetividad todo vale pero es una realidad que puede discutirse. Esto ocurrió con la bandera que identifica a la ciudad de Pocatello (Idaho, Estados unidos)

La prestigiosa North American Vexillological Association (NAVA) publicó en el volumen 12 (2005) de su boletín “Raven”, un estudio muy interesante del vexilólogo Eduard Kaye titulado “The american city flag suvey 2004” donde analiza la expansión de la adopción de banderas municipales en los Estados unidos (Ver desde: https://nava.org/digital-library/raven/Raven_v12_2005_p027-062.pdf). En su trabajo se detuvo en aquellos que el autor considera los diez mejores diseño, entre los que incluyó en orden decreciente a los que brindamos acto seguido:

 Washington D.C.

Chicago (Illinois)

Denver (Colorado)
  
Pero también seleccionó otras diez banderas a las que consideró caritativamente como las peores entre las peores (worst). La tercera y segunda en orden de espanto serían las siguientes, a juicio del experto:


Rapid city (Carolina del Sur) (Imagen diseña por Martins -Tuvalkin/ FOTW)

Huntington (West Virginia) (Imagen diseña por Martins -Tuvalkin/ FOTW)

Pero la que se coloca al tope en el ranking, contrariando todas las reglas de la Vexilografía sería la de Pocatello (Idaho). En este caso coincido totalmente y creo que cualquiera que lea este post también lo hará.
  



Un somero análisis nos indica que: el 50% del paño está cubierto con inscripciones; para colmo luce una referencia ¡de copyright!; además los dos triángulos violáceos indefinidos; borrosos. Otra imagen ha eliminado la linea inferior, pero solo es un paliativo entre tanto despropósito.


La autoridad municipal aclaró en algún momento que la enseña era extra-oficial; que se había elaborado a partir de una propuesta de la cámara de comercio local. Nada la exime de crítica, los errores resaltados la descalifican, totalmente.

La difusión de estas consideraciones promovió un significativo movimiento popular en Pocatello que exigió a sus autoridades municipales cambiar dicho adefesio. Eso sí, les tomó un tiempo. En el año 2016 se formó un comité oficial destinado a seleccionar una nueva bandera de dicha ciudad que alentó a la población para presentar iniciativas. Se recogieron 709; una selección final definió seis propuestas finalistas.

Finalmente se tomó una decisión y desde hace pocas semanas Pocatello luce su nueva bandera, se podrá opinar sobre ella, pero a todas luces ha mejorado, sustancialmente.
  

Descripción oficial
El motivo central radica en los tres picos montañosos más prominentes cercanos a Pocatello; el Scout, el Kinport y el Chino; representativos de las bellezas naturales de la región; pero también representan la industria, la recreación y la educación. En la cima destaca la rosa de la brújula, un emblema direccional que simboliza el papel de Pocatello como centro del transporte y del comercio por ferrocarril, carretera, y aire. Además, señala al pasado, presente y futuro. El color dorado representa los lazos agrícolas de la región y la prosperidad de la ciudad. La porción blanca sugiere los picos nevados. El trazo también crea una punta de flecha abstracta como signo del aporte de los pueblos nativos. El diseño señala hacia arriba, esperanza por el futuro. El azul del fondo obviamente alude al cielo y la línea de igual color al río Portneuf.


Pocatello cuenta con unos 55.000 habitantes. Como se podrá ver en la siguiente fotografía, es una hermosa ciudad enclavada en una muy bella región, todo un privilegio.


domingo, 3 de septiembre de 2017

160 años de ferrocarril en la Argentina


El 29 de agosto de 1857 se inició la  historia del ferrocarril en la Argentina con la partida del convoy arrastrado por la locomotora “La Porteña” en su viaje inaugural de 10 km. desde la estación del Parque hasta Floresta, trayecto hoy comprendido en la ciudad de Bs. Aires.

De esta manera el Ferrocarril del Oeste inició sus servicios. La histórica lomocotora hoy se preserva en el Complejo Museístico Luján.

Desde este blog un merecido homenaje al rol del ferrocarril en la historia argentina y nuestros deseos de que pueda ser restablecido con modernos criterios y tecnología atento a sus valores de desarrollo.


Por esta razón ilustramos este breve post con una locomotora empavesada según la inveterada usanza de antaño y varias imágenes de "La Porteña"













sábado, 2 de septiembre de 2017

Apuntes  sobre el
 Ceremonial conjunto de la Bandera  nacional y las locales
 en la  República Argentina

Por Miguel Carrillo Bascary




La consulta de una docente residente en la provincia de San Luis motiva el presente post que brinda orientación sobre el tema con que se titula.


Referencias previas

El restablecimiento de la democracia a fines de 1983 implicó el resurgimiento de las banderas provinciales (1) como cabales emblemas de sus autonomías. Este fenómeno se profundizó hasta el punto de que hoy todas las provincias poseen enseñas oficiales, circunstancia que genera no pocas dudas sobre su correcto empleo en conjunto con la nacional.

La novedad implicada compromete también a todos los miembros de la comunidad educativa, incluso a los directivos y docentes, para quienes la realidad de los símbolos locales es un concepto novedoso, quizás extraño y poco comprendido; hasta el punto en que algunos consideran que esta proliferación es negativa por considerar que perjudica el concepto de “nación”, circunstancia que parte de una evidente falta de información y de reflexión fáctica.

En tal sentido es oportuno reseñar que la República Argentina es un estado federal, integrado por sus provincias, por la ciudad autónoma de Bs. Aires y por el Gobierno nacional (artículo 1º de nuestra Constitución). En consecuencia, es un modelo político complejo donde la división de competencias de sus elementos se articula con base a la Constitución nacional. La distinción de funciones adoptada por nuestro sistema indica que las provincias han cedido ciertas atribuciones al estado nacional y que se reservaron todas las restantes.

Esto se traduce a los símbolos nacionales a los que se suman los provinciales. La Constitución no prohibió estos últimos, solo estableció que las provincias deben ajustar su accionar en los términos de los artículos 5to. y 123; por ende cada provincia ha podido establecer estos atributos, con total derecho; por diversos medios; bajo distintos parámetros y sin posibilidad de ninguna supervisión a cargo del Gobierno nacional.

El empleo de los símbolos está regido por un cúmulo de normas nacionales, provinciales y también de costumbres que deben integrarse armónicamente.

Hecha esta aclaración destacamos que no hay ninguna ley o reglamento nacional que específicamente coordine la materia, sin embargo es claro que deben prevalecer los principios y normas parciales que caracterizan al Ceremonial de los símbolos nacionales. En concreto, la “Bandera oficial de la Nación” (tal su designación completa), goza de precedencia respecto de las provinciales y también de la correspondiente a la ciudad autónoma de Bs. Aires. Si consideramos estas últimas entre sí la regla de precedencia favorece a la enseña local, mientras que las restantes se ordenan alfabéticamente de acuerdo al nombre de la entidad política a la que representan.


Sobre el primer interrogante planteado

Es una tradición que los alumnos del 4to. grado de nivel Primario realicen una promesa a la Bandera oficial de la Nación; con todo lo que ella significa.

Por carácter transitivo, se ha hecho costumbre que hagan lo propio con la bandera de la provincia que corresponda (o a la ciudad autónoma de Bs. Aires, en su caso).

Como hipótesis de análisis cabe preguntarnos “¿qué prometen los educandos cuando prometen a su bandera local?

La respuesta indica que: prometen honrarla como emblema de la autonomía de que gozan las provincias y la ciudad de Bs. Aires. Esto implica asumir que también son partes indisolubles de un conjunto político al que llamamos “República Argentina”; donde no cabe ninguna posibilidad de secesión

Implica también que los promesantes se reconocen y manifiestan respectivamente como provincianos o porteños, según corresponda; que asumen los valores; tradiciones y costumbres; historias particulares; características autóctonas y demás circunstancias propias de esta condición; sin que nada de esto permita alentar antagonismos para con los otros elementos del estado federal.

Sintetizando, prometer a una bandera provincial o a la de la ciudad autónoma de Bs. Aires implica honrar la identidad y la autonomía que le sea propia.

Aclarado esto se ratifica la validez de prometer a la bandera local que corresponda. 




Sobre el Ceremonial en concreto

El Ceremonial es una disciplina que ordena las conductas de un cuerpo social y que tiene como función facilitar las relaciones. En contra de lo que se piensa comúnmente no establece un “deber hacer” rígido, inmutable, sino que se caracteriza por ser elástico; pragmático; dinámico,  sus principios básicos actúan como ordenadores y evitan lo imprevisible soslayando así múltiples conflictos.

Por esto, si bien la tradición secular tenía como referencia la promesa a la Bandera nacional, es factible que se haga lo propio respecto de una enseña local y que ellas se concreten tanto en una fecha, como en dos distintas.

Subjetivamente podríamos aconsejar que ocurra en dos momentos distintos del año lectivo, para que los docentes puedan guiar el proceso de aprendizaje de sus alumnos trabajando ambos conceptos en forma diferenciada. Esto permitirá que se acentúen los aspectos pedagógicos y didácticos propios de cada símbolo.

En ambas hipótesis tendrá lógica primacía la Bandera oficial de la Nación, que siempre estará presente. Eventualmente podría omitirse el uso de la bandera local en la fecha en que se prometa a la anterior (tradicionalmente para el 20 de junio).

Queda en claro que el guión del acto deberá aclarar debidamente el sentido de la promesa que se presta a cada símbolo, considerando que la ceremonia es una oportunidad didáctica con virtualidad de comprometer a los niños pero también a los otros miembros de la comunidad educativa.

En la ceremonia de promesa a la Bandera oficial de la Nación será ésta la que se destacará, obviamente; pero, cuando la ceremonia tenga como referencia a la enseña local, inevitablemente será ésta la que asumirá especial protagonismo. Por ejemplo, haciendo que su abanderado se destaque para presentarla en a los promesantes.

Un criterio más riguroso podría aconsejar que la bandera local acompañe a la Nacional, de esta forma se evidenciará la unidad sustancial entre el estado local alineado al nacional, aunque la imagen visual que se presente puede suscitar confusión a los ojos de una persona no bien informada. En su caso, deberán preverse las palabras necesarias a cargo del locutor o maestro de ceremonias para clarificar el punto.

Por otra parte, queda en claro, que en el mástil del establecimiento debe ondear al tope, en todos los casos, la Bandera nacional, aún cuando la ceremonia sea la de promesa a la enseña local.

Por razones pragmáticas puede aceptarse que esta última se ice bajo aquella, utilizando la misma driza; aunque ciertos espíritus ultraconservadores señalen la inconveniencia de usar un palo único. A quién así piense corresponde invitarle a que reflexione que: no habiendo norma que lo prohíba y, careciendo el establecimiento de un segundo mástil, resulta válido que se emplee el disponible; esto se infiere del principio contenido en la última oración del artículo 19 de la Constitución nacional.

Quizás sea oportuno puntualizar algunos aspectos del Ceremonial que implican la participación de la Bandera oficial de la Nación y la local que pueda corresponder. A tal fin nominaremos como “A” a la primera y como “L” a la segunda:

Presentación en un auditorio: a la derecha “A”  y a su izquierda “L”
Promesa conjunta: primero con respecto a la “A” y luego “L”
   



Otras prevenciones necesarias:

a) En el año 2010 el decreto nacional Nº1650 estableció un modelo oficial para la Bandera oficial, tanto se la de izar como la de ceremonia. Ergo todas deberían tener las características que allí se fijan, en cuando a color; dimensiones; composición del paño y sus accesorios.
    Sin embargo la realidad determina que muchos establecimientos escolares carecen de recursos para reemplazar aquellas banderas en uso que no cumplen con las estipulaciones del caso. En consecuencia puede ser tolerable que estas últimas continúen empleándose hasta que las circunstancias económicas lo permitan o cuando le llegue el término de su vida útil, momentos en que deberán reemplazarse por un ejemplar que se ajuste a lo normado.

b) La primacía de que goza la Bandera oficial de la Nación determina que ninguna enseña local debe ser de tamaño mayor, ni estar confeccionada un textil de superior calidad.

c) Cada vez que corresponda colocar en su cuja a la Bandera nacional se hará lo mismo con la local. En ningún momento esta última puede colocarse en esa posición ya que de esta forma se le reconocería primacía por sobre la primera, una infracción injustificable.


Nota 1: En Argentina se denomina “provincias” a los estados subnacionales.


 Referencia: este post se difunde desde el “Programa Rosario cuna de la Bandera y ciudad de la Inclusión” de la Secretaría de Gobierno, Municipalidad de Rosario

viernes, 1 de septiembre de 2017

Una reliquia olvidada 
La  bandera  del  coronel  Manuel  Pizarro 
Por  Miguel Carrillo  Bascary


Santo Domingo en la actualidad (Ciudad de Córdoba)


Emblema de la Orden de Predicadores

En la ciudad de Córdoba1 (Argentina), exhibida en el camarín de la Nuestra Señora del Rosario del Milagro1, ubicado en los altos de la iglesia de la Orden de Predicadores de Santo Domingo, se encuentra la “bandera del coronel Pizarro”, como se la conoce.

Santo Domingo en una vieja postal de 1920

Quizás por hallarse en una localidad del interior y mostrarse en un ámbito que muchas veces permanece cerrado a los feligreses es muy poco conocida. Más aún, hasta nuestros días no ha merecido una monografía que la estudie en profundidad, aunque varios especialistas la mencionan.

La "bandera de Pizarro" (Camarín de N. S. del Rosario, Córdoba)

Su materialidad es de seda, con fondo celeste descolorido por el tiempo, tiene forma rectangular y mide aproximadamente unos 75 centímetros por lado. En su centro se destaca bordado en realce el escudo de la Asamblea del Año XIII, circundado por una orla de color blanco que dice: “Livertad - Unión e Yndependencia” (sic)

En una cinta celeste que prácticamente abarca el contorno de tres de sus lados y que le sirve de recuadro, se lee la siguiente inscripción en letras blancas: “Regimiento de Caballería Nacional de Mendoza. Atravesó los Andes y libertó tres Repúblicas”.


Origen

Coronel Manuel Pizarro Villafañe

Esta unidad estuvo a cargo del coronel Manuel Antonio Pizarro Villafañe Figueroa (1774 – 1848), cordobés. Se incorporó al ejército de San Martín con el rango de subteniente del arma de Artillería. Atravesó los Andes, combatió en Cancha Rayada y Chacabuco.
  
 Artillería del Ejército de los Andes

En Maipú tuvo un desempeño destacado por lo que accedió a los cordones y medalla correspondientes a la acción y fue ascendido a teniente primero, grado con el que inició la campaña al Perú. Durante la toma realista del fuerte de El Callao (1824) fue aprisionado y conducido a la isla de Chucuito en el lago Titicaca. Una vez liberado recibió los despachos de coronel. Después de vencido el poder español en la batalla de Ayacucho regresó a Córdoba y formó su familia casándose con María de la Encarnación Gois Liria Maidana.

Se enroló en el partido unitario y se vio envuelto en la guerra civil apoyando a José María Paz. En 1827 conspiró contra el gobernador de Córdoba, Bustos; fue puesto en prisión y más tarde liberado a cambio de pagar una gruesa multa. Acto seguido buscó refugio en Tucumán donde lo protegió Heredia. Ya anciano se vio involucrado en la conspiración contra el gobernador López que tuvo como cabecilla a su hijo, por lo que fue detenido en su domicilio dado su comprometida condición física y avanzada edad.

Según las costumbres de la época puede inferirse que cuando se disolvió aquél regimiento su bandera quedó en poder de su último jefe, que la guardó como una reliquia de sus campañas. Sin embargo, el estado de nuestras investigaciones no ha podido certificar que Pizarro haya sido efectivamente jefe del regimiento de caballería relacionado.


La donación

A la muerte del referenciado, la pieza fue heradada por su hijo, Manuel Esteban Pizarro Gois Liria (1805 – 1888), quién a mediados del siglo XIX resolvió ofrendarla a Nuestra Señora del Rosario, en cuya capilla permanece. Manuel Pizarro fue un militar destacado, que llegó al grado de coronel; participó en las acciones de Bacacay; Ombú; Ituzaingó; Yerbal; Potrero del Padre Filiberto y Las Cañas durante “Guerra con del Brasil”, por su desempeño fue ascendido como jefe del regimiento “Dragones de Córdoba”.

Participó del derrocamiento del gobernador Manuel López (1840) junto al bando unitario de la Liga del Norte dirigida por Lamadrid, que colocó como tal por breve tiempo a José Francisco Alvarez; la casa de Pizarro fue el epicentro de la conspiración. Más tarde revistó bajo el mando de Urquiza en las batallas de Cepeda y de Pavón, en esta última perdió la vida su hijo Modestino.

Coronel Manuel Esteban Pizarro

Fue diputado nacional por su provincia durante varios períodos. Como tal integró el “Congreso de Belgrano” que aprobó la capitalización de la ciudad de Bs. Aires. Su último mandato venció en 1882.

Acceso al Camarín 

 Altar del Camarín

Nuestra Señora del Rosario

La pieza se expone en una vitrina de madera labrada en estilo barroco español que la contiene y realza con sus finos detalles de ebanistería. Existe la hipótesis de que solo se conserva el centro de la bandera y que sus extremos fueron recortados por estar deshilachados, al igual que según parece ocurrió con la enseña del Ejército de los Andes y la que se llama “Nacional de la Libertad Civil”, guardada en Jujuy. Pienso que, en caso de verificarse este parecer, el recorte no fue tan significativo como en las mencionadas ya que por tratarse del estandarte de una unidad de caballería debió tener forma cuadrada y ser de menores dimensiones que los habituales en lábaros de infantería. Una forma que facilitaba su transporte a caballo, particularmente durante las batallas.

Sin embargo, pese a la evidencia cierta de que la carga consta sobre un paño enteramente celeste, cumplo en difundir una imagen donde se aventura la forma que pudo tener si se la asocia a la bandera del Ejército del que la unidad de Pizarro formaba parte.

 Opinable reconstrucción hipotética del aspecto que pudo tener la bandera de Pizarro

Las referencias que aporto sobre la enseña están tomadas de las noticias recopiladas por Ismael Busich Escobar en 1941 vertidas en su alocución de incorporación a la Academia Nacional de la Historia, “Banderas argentinas de la Independencia”.


La bandera del “otro” Pizarro

La enseña que venimos tratando no puede confundirse con la que donó otro coronel Pizarro de nombres Francisco Javier quien en su carácter de coronel de Artillería encabezó una suscripción que permitió confeccionarla. Fue donada al Cabildo de Bs. Aires que la aceptó según consta en el acta capitular del 21 de abril de 1815. Trataremos sobre ella en otra ocasión pero adelantamos que no se ha conservado.




Nota: (1) Emplazada sobre la avenida Vélez Sarsfield Nº30, entre las calles Deán Funes y 27 de Abril. La imagen Nuestra Señora del Rosario es conocida como la “Virgen del Milagro” y se trata de una réplica de la que se halla en el santuario de Atocha (Madrid, España). Solo mide un metro y medio de altura. Por la coloración de su "piel" se la llama cariñosamente “La Negrita” . Fue donada por el obispo Francisco de Vitoria O. P. y despachada hacia América por un barco que naufragó frente al puerto de El Callao (Perú) en 1592; se la rescató rescatada de las aguas y despachó a su destino. Santiago de Liniers que comandó la Reconquista y la Defensa de las Invasiones Inglesas al Río de la Plata (1806 y 1807)  hizo voto a la Virgen cordobesa y en prueba de gratitud por el triunfo alcanzado le ofrendó dos de las banderas británicas obtenidas como trofeos, las que hoy se preservan en el mismo camarín donde está la donada por Pizarro. La imagen luce el bastón de mando de Liniers. Más tarde, en 1937, se la reconoció como "patrona de la ciudad de Córdoba".


Para ampliar: puede verse nuestro post “Banderas divisionales del Ejército de los Andes” http://banderasargentinas.blogspot.com.ar/2017/01/las-banderasdivisionales-del-ejercito.html