viernes, 31 de julio de 2026

Manuel Belgrano: BAIRES – LON – BAIRES

Periplo europeo de nuestro prócer

Belgrano y un buque correo empleado entre Río e Inglaterra hacia 1815[1]

Por Miguel Carrillo Bascary

Esta es una nota netamente didáctica, donde busco aproximarnos a una de las etapas menos estudiada de la vida del general Belgrano, su misión diplomática a Londres[2]. Fiel a los dictados actuales la presentaré basándome en imágenes.

Siendo Gervasio de Posadas Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se juzgó oportuno mandar una misión ante las cortes de Londres y Madrid. Fue confiada a dos de las mentes más brillantes de entonces. Uno era Manuel Belgrano, quien ya había dado sobradas muestras de convicción revolucionaria y de su capacidad para las relaciones humanas, y el otro, Bernardino (González) Rivadavia[3], hombre consustanciado con el ideario americano. Dos perfiles diferentes, pero complementarios. Inicialmente se había dispuesto que acompañara a Belgrano el abogado y poeta Pedro Medrano y Cabrera (1769-1840)[4], tal su nombre completo.

Gervasio Posadas (Museo Histórico Nacional)

Debían buscar el reconocimiento internacional, no solo de las Provincias Unidas, sino también de “la América española” por parte del muy poco popular Rey Jorge III de Inglaterra. También, procurar la emancipación de la Corona hispánica o, al menos, el goce de una amplia autonomía y, eventualmente, plantear la coronación de un príncipe Borbón en el trono de una monarquía constitucional que se instalaría en el Río de la Plata[5]. Además, se los facultaba para emprender similares gestiones ante los gobiernos de Rusia, Estados Unidos, Austria y Francia.

Belgrano había redactado un proyecto de constitución para el hipotético “Reino Unido de la Plata, Perú y Chile[6]”, al que se supone Rivadavia hizo algún aporte. El instrumento serviría para encuadrar el proyecto de coronar al príncipe borbón. Disponía su Artículo 1º:

Esbozo original

Recreación con IA, conducida por el autor[7]

Bandera para el hipotético Reino Unido del Río de la Plata, Perú y Chile

Centrándonos en Belgrano, cabe recordar que tenía un significativo conocimiento del medio europeo a partir de la formación universitaria que había adquirido en España. Además, su capacidad para las lenguas lo destacaba por el dominio del inglés, del italiano, del francés y sus conocimientos del alemán. Sus maneras y prestancia coadyuvaban con eficacia a la misión encomendada.

Partiendo hacia Europa

Cuenta Belgrano que el 28 de diciembre de 1814 se hizo presente en su domicilio el capitán del puerto de Bs. Aires, Martín Thompson (1777-1819)[8], para hacerle saber que:

“(…) el viento era bueno y el buque iba a salir; inmediatamente me reuní a Rivadavia y pasamos a despedirnos del Director; enseguida fuimos a bordo y allí me entregó el nominado Thompson un pliego rotulado a Rivadavia y a mí; lo abrí y me hallé con un oficio del Secretario Herrera[7] que incluía otro pliego con la prevención de abrirse en Londres”.

Belgrano y Rivadavia zarparon desde Bs. Aires en la goleta “Céfiro” (Zephir), un antiguo mercante ingles al servicio de las Provincias Unidas. Interesa señalar que lo habían adquirido Guillermo White y Juan Larrea en 1812 y que, posteriormente, integró la flota de las Provincias Unidas, combatiendo en Martin García y en El Buceo, a las órdenes de Brown. A fines de 1814 fue cedida al corsario Tomás Taylor y, como primera misión, tuvo a su cargo conducir a Rivadavia y a Belgrano hasta Río de Janeiro, a donde llegaron el 12 de enero de 1815. La asignación de este barco a tal efecto es suficiente para demostrar la gran importancia que otorgaba el gobierno a la gestión diplomática.

Escala en Río de Janeiro

"Largo do Paço", Río de Janeiro, 1808 (Richard Bate, acuarela)
(publicado por Galería Brasiliana, 1965)

En el imperio portugués reinaba nominalmente María I de Braganza (la piadosa), pero el hombre detrás del trono era el regente, su hijo Juan VI, quien la sucedería a partir de 1816. Los enviados intentaron entrevistarse con este último y con la princesa Carlota Joaquina de Borbón (hija de Carlos IV), con quien Belgrano había mantenido relaciones epistolares oportunamente, lo que resultó infructuoso. Con esto se buscaba “hacer las gestiones oportunas con respecto a los insurgentes de la Banda Oriental[9]”, una región que siempre estuvo en miras de Portugal.

Carlota Joaquina (Mariano Maella, Museo del Prado, detalle)

Durante su estada en Río los enviados mantuvieron contactos con Percy Clinton Sydney Smythe, sexto vizconde de Strangford (1780-1855), embajador ante la corte de Portugal. Tenían el propósito de conocer sobre la posición británica en caso de que la proyectada expedición de Morillo que se organizada en España arribara al Río de la Plata con intención de recuperar las Indias. Es de suponer que la entrevista también pudo aportar contactos para las conversaciones que se emprenderían en Londres, aunque el relevo de Stanford a mediados de 1815, tornarían estériles las referencias que pudo proporcionarles. Por si los inconvenientes fueran pocos Belgrano y Rivadavia fueron enterados de que el 3 de enero de 1815 había sucedido a Posadas, Carlos María de Alvear. Si bien les ratificó los poderes, la relación ya no sería la misma que con el anterior Director. Paralelamente, Alvear comisionó al siniestro personaje que era Manuel J. García, con la misión de solicitar el protectorado británico sobre el Río de la Plata.

Lord Strangford (National Portrait Gallery, Londres)

Belgrano y Rivadavia partieron desde Río de Janeiro el 16 de marzo de 1815, lo hicieron en un barco correo inglés (packet ship).

Estadía en Inglaterra

Tras casi dos meses de navegaciones llegaron al puerto de Falmouth[10] (Cornualles), el 7 de mayo de 1815, sin que se hubiera registrado incidencia notable en el cruce del océano Atlántico. Entre las primeras noticias que recabaron estaba la de Napoleón había vuelto a enseñorearse del gobierno de Francia y sobre las deliberaciones del Congreso de Viena que había comenzado a sesionar el 1º de noviembre de 1814, lo que los embargó de preocupaciones.

Puerto de Falmouth, 1816 (Joseph Mallord W. Turner, grabado)

Ubicación de Falmouth

Desde allí viajaron en coche hasta Londres a donde arribaron el día 14 y se alojaron inicialmente en la elegante zona del West End. 

Puente Blackfriars, Londres, circa-1815 (Thomas Shepers)

"Una vista panorámica de Londres, desde la torre de la iglesia de Santa Margarita, Westminster", fragmento (Pierre Prévost, 1815; Mueso de Londres)

Inmediatamente tomaron contacto con Manuel de Sarratea (1774-1849) que los había precedido en la comisión y que se encontraba en Inglaterra desde enero de 1814. 

Manuel de Sarratea

Son bien conocidos los detalles sobre la actuación de este trío de rioplatenses y, particularmente, la nefasta intervención del conde de Cabarrús[11], por lo que no abundaré al respecto.

Domingo Cabarrús

En algún momento de su estada en Londres Belgrano recibió como presente de Jorge III el célebre reloj que lo acompañaría hasta el crítico momento en que lo entregó a su médico, Joseph James Redhead, en compensación por haberlo atendido durante su última enfermedad[12].

Carlos III y su familia (Royal Colection)

Reloj que el rey Jorge III regaló a Belgrano

En este ínterin, tanto Belgrano como Rivadavia, juzgaron pertinente hacerse retratar, una aparente veleidad que sufragaron con sus peculios personales, lo que pareció adecuado para mostrarse como hombres de mundo enviados por un gobierno lejano, pero de elevado nivel cultural. Para esto contrataron a Françoise Carbonnier, a cuyas resultas nos han quedado tres obras, una de ellas es la que abre esta nota, la segunda es el muy conocido óleo que se encuentra en el Museo de Artes de Olavarría y la siguiente la que corresponde a Rivadavia, abundaré en una próxima ocasión.

Manuel Belgrano (F. Carbonnier, Museo de Artes "Dámaso Arece", Olavarría)

Bernardino Rivadavia (Françoise Carbonnier, 1815)[13]

En cuanto a lo económico, ya antes de partir el Gobierno había advertido a sus enviados que en razón de la “tan apretada situación del erario” público, solo podrían disponer de $20.000, a razón de $10.000 por cada semestre[14]. El presupuesto original había sido de $24.000[15]. Aparentemente los gastos que implicó la misión en Londres fueron mayores a los previstos ya que en su correspondencia Belgrano manifestó que, tanto Rivadavia[16] como él, habían debido adelantar algunos recursos. Para más, la gestión de Cabarrus se caracterizó por su irregular rendición de cuentas, lo que disgustó justificadamente a Belgrano, según resulta de la numerosa documentación donde se ventiló este tema.

Como significativa novedad, el 10 de julio de 1814 el Director Supremo interino, José Ignacio Álvarez Thomas (1787-1857), despachó un oficio a sus representantes, ordenándoles su regreso debido a los cambios políticos que implicó el retorno de Napoleón al poder. Más aún, las decisiones del Congreso de Viena habían generado un clima contrario a las aspiraciones de las naciones americanas ya que se fortalecieron alianzas entre las dinastías del Viejo Continente.

Álvarez Thomas (daguerrotipo, ca. 1853-1857, Museo Hist. Nacional)

 Conociendo el temperamento de Belgrano no debió sentir pena por abandonar los fríos y oscuros días de la Londres de 1815, ni los tan peculiares convencionalismos británicos.

El prócer embarcó en Londres con destino a Bs. Aires entre el 15 y el 16 de noviembre de 1815, no se conoce en qué medio lo hizo. Seguidamente se dedicó a componer el informe de su gestión en Europa, con la escrupulosidad que lo caracterizaba. Su borrador lleva fecha del 3 de febrero de 1816[17], por lo que su presentación se habrá concretado días más tarde. Es de suponer que, cuando finalmente llegó, desembarcó utilizando el particular método que vio en 1816 Emeric Essex Vidal y que volcó en sus posteriores ilustraciones. 

"Desembarco en Buenos Aires" (acuarela)

Finaliza así esta somera crónica que, de alguna manera nos acerca a los meses en que Belgrano debió cambió su agitada vida en las Provincias Unidas por los no menos días que debió pasar en Londres.


Notas y referencias:

[1] El navío ilustrado es el HMS Wellesly en 1815, similar al que pudo utilizar Belgrano desde Río de Janeiro a Inglaterra.

[2] Las instrucciones recibidas, así como otros numerosos documentos sobre la misión diplomática de 1815 fueron reproducidos en: Documentos para la Historia del general Manuel Belgrano. Inst. Nacional Belgraniano. Bs. Aires. 2018. Tomo VIII, pp. 98-102; 115-120; 117 y 122. https://cdi.mecon.gob.ar/bases/docelec/inb/mb4.pdf

[3] Su padre era Benito González Ribadabia (1747-1816), abogado de la Real Audiencia de Bs. Aires y su madre María Josepha Rivadavia Rivadeneyra (1755-1786). Otras referencias sobre su nombre: el bautismo consta en el libro respectivo, asentado el 21 de mayo de 1780 (https://www.geneanet.org/media/public/libro-de-bautismos-9248380) Cuando contrajo matrimonio fue bajo el nombre de Bernardino de la Trinidad González de Rivadavia, como figura en el libro de Casamientos: Libro 7, Año 1809 (14 de diciembre), fo. 18 vta., de la parroquia de Ntra. Sra. de la Merced

[4] Desempeñó importantes funciones, entre ellas la de primer presidente del Congreso General reunido en Tucumán. Se destacó por su verba y oratoria. En algunas referencias se cita su segundo apellido como “de la Plaza”, el que correspondía a su abuela paterna, de todas maneras, la historiografía lo menciona como “Medrano”, a secas.

[5] Las instrucciones que recibieron los enviados constan en Documentos, … Tomo VIII, pp. 485-497. https://cdi.mecon.gob.ar/bases/docelec/inb/mb4.pdf

[6] Documentos …; Tomo VIII, p. 336.

[7] Si bien la descripción del blasón, define  el primer cuartel  como "azur", en la recreación se optó por representarla en celeste, por correspondencia con la bandera y para que contraste mejor con el escudete cargado de lises.

[8]Se trataba del esposo de Mariquita Sánchez. Había combatido en las Invasiones Inglesas y al producirse la revolución de Mayo se contó entre los patriotas. Por su condición de marino cumplió funciones como primer capitán del puerto bonaerense. Más tarde fue enviado a los E. Unidos en misión diplomática, falleció en alta mar, cuando regresaba.

[9] Su nombre era Nicolás de Herrera (1774–1833) y su cargo el de Secretario de Estado y de Gobierno. Abogado, doctorado en Madrid, operador del alvearismo, finalmente se puso al servicio de Portugal. En los círculos políticos se lo conocía como “el sublime intrigante”, lo que lo pinta entero.

[10] Documentos …; Tomo VIII, pp. 131, 138, 168 y 566

[11] Desembocadura del río Fal, de donde viene el nombre del puerto.

[12] Domingo Vicente Cabarrús Galabert (1774-1842)

[13] Fue donado al Museo Histórico Nacional por Carlos Vega Belgrano, nieto del prócer, el 29 de agosto de 1901. Allí permaneció exhibido hasta su infausto robo ocurrido el 2 de julio de 2007. No se conoce quien lo fabricó, pero por sus características era de un elevado precio, como contenía el monograma de Belgrano, grabado implicaba una considerable atención de parte de la Corte.

[14] El retrato permaneció en la familia del prócer, a su muerte le correspondió a su hijo Martín Rivadavia del Pino. En 1910, Isabel Crespo, esposa de su nieto, Martín Rivadavia Villagrán (quien fuera ministro de Marina del presidente Roca) la donó al Museo Histórico Nacional. 

[15] Oficio del Gobierno a Belgrano y Rivadavia, del 7 de diciembre de 1814. Documentos …; Tomo VIII, p. 112.

[16] Véase la Consulta del Director a su Consejo de Estado, fechada el 13 de septiembre de 1814. Documentos …; Tomo VIII, pp. 80-83.

[17] Rivadavia poseía una fortuna regular, no olvidar que había casado con Juana del Pino y Vera Mujica, hija del ex virrey del Río de la Plata, Joaquín del Pino.

[18] Se conoce el borrador del informe del prócer que el interesado podrá leer en Documentos …, Tomo VIII, pp. 485-497.

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