La Casa Museo de Boulogne-sur-Mer
Por Miguel
Carrillo Bascary
La ciudad de Boulogne-sur-Mer, en la región de Pas-de-Calais (Francia),
sobre la Gran Rue Nº113, se encuentra la casona donde desde 1848 habitó el general
José de San Martín, hasta su fallecimiento en 1850, a quien la historia de
América reconoce como libertador de Argentina, Chile y el Perú. El inmueble
perteneció al abogado Adolphe Gerard, vecino de la localidad, director de la
biblioteca pública de la ciudad, quien alquiló a San Martín el segundo piso de
su casa[1].
Fue en abril de 1926 cuando el Gobierno nacional adquirió la propiedad,
afectando el producido de una gran suscripción que se realizó en cientos de escuelas
de nuestro país. En 1928 se convirtió parcialmente en museo y allí funcionó también el
Consulado argentino hasta 1966.
Actualmente es un museo de sitio que cuenta con la
particularidad de tener extraterritorialidad diplomática argentina ya que
depende de nuestra Embajada en tanto integra
su sección cultural. Su interior contiene réplicas de los muebles usara San
Martín, cuyos originales se hallan en el Museo Histórico Nacional, también
elementos icónicos que referencian su vida en la esfera militar y civil.
El municipio de Bouglogne-sur-Mer considera al general San Martín como
el residente de mayor fama que habitó su ejido, por tal razón existe un
monumento acueste que perpetúa su memoria y en la cripta de su iglesia
catedral, donde sus restos estuvieron algunos meses, hay una capilla votiva que
lo recuerdo.
En mérito a estas circunstancias la alcaidía de la ciudad tomó a su cargo proveer las banderas que se ubican en el frontis de la casona-museo y se ocupa de reemplazarlas cada dos meses para asegurar sus debidas condiciones de lucimiento. Un gesto de fraternidad que honra al municipio galo.
Un problema de protocolo vexilológico
En el austero frontis de la construcción, de típico estilo de la zona, se
observa un Escudo Nacional argentino
ejecutado en un estilo que difiere del que prevé la reglamentación vigente
desde 1944[2].
Encubre la base del mastelero del que se desprenden tres astiles, cada uno
destinado a una bandera, como resulta de la fotografía que abre esta nota.
Antes de considerar la
disposición de los vexilos corresponde recordar extraterritorialidad argentina de la Casa-museo, como dependencia
de la embajada en Francia. En consecuencia, corresponde el primer orden de presencia a la bandera Oficial Argentina,
el segundo a la Tricolor francesa y el tercero a la enseña de Boulogne, que
obviamente remite a la que portaron sus célebres milicias.
No escapará a la persona
que tenga formación en Ceremonial, que los
vexilos no guardan la precedencia que marcan las reglas de Protocolo, en
que la divisa en primer grado corresponde que se ubique en el centro, llevando
a su derecha la de segundo orden y, a su izquierda, la restante. O sea:
Argentina, Francia y Boulogne-sur-Mer.
De manera entonces que, como la disposición observada no se cumple
en el caso concreto, debería modificarse en forma concordante a la costumbre
internacional. En el caso concreto nunca mejor aplicado el dicho de que “lo
cortés no quita lo valiente”. Toca a la Embajada argentina en Francia solicitar
a la alcaidía de Boulogne que se deberán colocar debidamente los vexilos, sin
perjuicio de agradecer la atención de haber tomado a su cargo su periódica
provisión por muchos años.
Para evitar que el pedido se malinterprete, cabría que el debido posicionamiento fuera pedido al
Ministerio de Relaciones Exteriores de Argentina, por alguna entidad
sanmartiniana. De esta manera la Embajada podrá peticionar ante la Alcaide de
Boulogne que los vexilos se coloquen en forma acorde al protocolo alegando que se
registra una demanda formal, una mediatización que evitará hacerlo en forma
directa.
Es de esperar también que la jurisdicción no considere la
observación como causa para dejar de prestar el servicio relacionado.
Paralelamente la Embajada debería hacer colocar un escudo
que responda a los cánones oficiales.
Anexo: Bandera de Boulogne-sur-Mer
Para satisfacer la
curiosidad de los argentinos creo que interesará aportar algunas referencias
sobre el origen de esta enseña, que
se remonta a la que empleaba la milicia local, en tiempos donde la mandada el
duque de Aumont, a quien se atribuye su creación. Las “tropas boulonnaises” se
hicieron conocer desde 1635, cuando combatieron en la batalla de Mont de
Fiennes, inmediaciones de Ardres, ubicada hacia el Norte de Calais. También actuaron
en diversas acciones de guerra y guarnicionaban el litoral marítimo de la
región. Hasta tal punto llegó su organización que a mediados del siglo XVI
llegaron a considerarse como la mejor milicia de Francia.
Descripción. El vexilo estaba cuartelado en azul y “amarillo
narciso”, cargado por una cruz blanca desplazada hacia el lado del asta y, en
su centro, en escusón, lleva el blasón
del burgo, una síntesis de dos escudos de armas, el propio de los condes de
Boulogne, de campo de oro con tres tortillos gules, y el primitivo blasón
cívico, también cargado con un cisne de plata con patas sable.
La bandera actual de Boulogne-sur-Mer tiene los colores invertidos
respecto de que usaron sus milicias.
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