No todo es como se ve
Por Miguel
Carrillo Bascary
Los idiomas dextro versos, que se escriben de izquierda a derecho, establecen
un parámetro inverso en materia de
precedencias protocolares.
La foto que se muestra
corresponde al interior de la embajada de Arabia
Saudita en Bs. Aires, por lo que su bandera ocupa el lugar de honor, como
anfitriona de la argentina.
En consecuencia, el orden de precedencias es el correcto, con la enseña saudí a la izquierda.
Como una deferencia hacia el visitante, el ex presidente argentino Mauricio
Macri, el embajador saudí le ha cedido el lugar de honor. Se trata de una visita no oficial, ya que como es de
dominio público Macri no posee actualmente ningún cargo de gobierno, quizás esto explique
lo poco formal de su atuendo, que contrasta vívidamente con la que presenta el
diplomático.
El tamaño de los paños, ambas
astas y sus bases son idénticas por lo que el principio de igualdad jurídica de los estados se cumple
perfectamente. Llama la atención a los ojos latinos el complejo terminal.
Las enseñas no están armadas con expansores, por lo que se ven escuálidas.
Sabido es que la Bandera argentina debe tener una corbata, atento lo determinado por el Decreto Nº1.650/210, pero la representativa de Arabia Saudita no utiliza este aditamento. La oficina de Ceremonial de la embajada resolvió la cuestión de manera muy práctica. Como a los ojos de los profanos el contraste entre ambas banderas hubiera mostrado una mayor formalidad en favor de la Argentina, se optó por cumplir la reglamentación y presentarla con su corbata pero esta quedó oculta al ojo de la cámara. Obvio que no es una "solución" académica, pero el recurso es ciertamente muy diplomático.
Como detalle negativo se
observa que el paño saudí demandaba ser
planchado, el argentino se presentó en óptimas condiciones.



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