miércoles, 7 de enero de 2026

El Escudo de la ciudad de Córdoba

Historia y presente

Escudo de Armas de la ciudad de Córdoba (Argentina)
que ilustra la nota del autor invitado

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Me honro en presentar la colaboración que solicité a su distinguido autor, en el entendimiento del interés deel tema que puede revestir para los lectores de este Blog.

Considerando que muchos de ellos no son de nacionalidad argentina, les brindo una mínima información sobre la ciudad de Córdoba[1], capital de la provincia de su nombre y segunda en población de la República Argentina.

Miguel Carrillo Bascary

LA CIUDAD Y SU ESCUDO

Por Prudencio Bustos Argañarás (*)

El 5 de julio de 1573 el gobernador don Jerónimo Luis de Cabrera emitió un auto[2] anunciando su decisión de fundar una nueva ciudad en el sitio “que en la lengua destos indios se llama Quiquisacate”, a orillas del río “que los naturales llaman de Suquía” y que él nombró de San Juan, por entender que era:

“… el sitio más conveniente que ha hallado para ello (…) e haber en el dicho asiento las cosas necesarias y bastantes e suficientes que han de tener las ciudades que en nombre de Su Majestad se fundan”.

Al día siguiente por la mañana tuvo lugar la ceremonia de la fundación. Siguiendo el ritual que las costumbres exigían, mandó clavar un árbol con tres gajos, sin ramas ni hojas, señalando el lugar en donde estaría la plaza. Era el rollo o picota, en el que se ejecutaría a los condenados a muerte. Luego echó mano a la espada y cortó ramas de un sauce, trasladándolas de un sitio a otro, en señal de posesión, mientras preguntaba en voz alta si había alguien que lo contradijera.

La ciudad fue llamada simplemente Córdoba, sin que hasta hoy pueda saberse a ciencia cierta la razón de su elección. Algunos historiadores sospechan que fue un homenaje a la ciudad de donde era originaria la familia de su suegra, que poseía en la Córdoba andaluza[3] cuatro mayorazgos. A las provincias –esto es a la región– las llamó de la Nueva Andalucía, por lo que durante mucho tiempo la ciudad fue nombrada a menudo como Córdoba de la Nueva Andalucía o Córdoba del Tucumán, para distinguirla de su homónima española.

Luego de otorgarle todas las franquezas, mercedes y libertades de que gozaba la ciudad de que tomó el nombre y las de Lima y Cuzco, le señaló su escudo de armas[4], consistente en:

“… un castillo con siete banderas puestas en lo alto del y al pie del dicho castillo dos ríos caudales puestos el uno delante del otro, como aquí están señaladas”.

Efectivamente, al pie de la hoja aparece el dibujo, presumiblemente ejecutado por el escribano Francisco de Torres, flanqueado por la firma de este y la de Cabrera.

Detalle del documento

Consta que el primer estandarte con dichas armas fue confeccionado en tafetán, y en 1592 fue sustituido por otro de damasco carmesí, y seda carmesí y amarilla para los flecos y las borlas. Fiel a la disposición del Fundador, la ciudad continuó usando dichas armas en forma ininterrumpida hasta hoy, lo que la convierte en la única de las ciudades argentinas del siglo XVI que conserva su blasón primitivo.

Pero la fundación de Cabrera no se limitó a una ciudad, en el sentido restringido de planta urbana, sino que puede con certeza afirmarse que fundó la Provincia de Córdoba, aun cuando sus límites no eran los actuales, sino que los excedían holgadamente. Por esa razón, al constituirse en 1783 la provincia de Córdoba del Tucumán[5] –que además de la nuestra abarcaba las actuales de La Rioja, Mendoza, San Juan y San Luis– adoptó como armas las mismas que le diera el Fundador, las que por cierto también continuó usando la ciudad propiamente dicha[6].

La eliminación de los cabildos existentes en la Provincia, dispuesta el 30 de diciembre de 1824, hizo desaparecer el órgano de gobierno urbano, situación que se mantuvo hasta el 3 de setiembre de 1856, fecha en que tuvo sanción la ley que restableció el régimen municipal[7]. En su virtud, el 9 de julio del año siguiente tuvo lugar la creación de la Municipalidad de Córdoba que, obviamente, mantuvo como símbolo heráldico el viejo escudo de la fundación.

Si bien los elementos contenidos en él continuaron siendo los mismos, en el siglo XIX se introdujeron numerosas variantes[8], algunas de poca importancia, como que dos de las banderas laterales salen del campo del escudo, además de la superior, tal el caso de unas antiguas sillas de madera labrada que hay en el Palacio Municipal, como aquí se muestra:

En otros casos los cambios se operaron en sus dimensiones relativas y en su contorno. Así el castillo devino donjonado, es decir que adquirió tres torres almenadas, las banderas alcanzaron un tamaño desmesurado y los ríos se eliminaron o se dibujaron de manera caprichosa. Además, aparecieron nuevos elementos que nada tenían que ver con la versión original, tales como diversas orlas y adornos exteriores y hasta dos pirámides laterales formadas por balas de cañón.

                                      1887                                                                               1906

                                     Circa 1910                                                                       1924

Para solucionar tal anarquía, el gobernador Ramón J. Cárcano[9] encomendó a don Luis H. Novillo[10], el 24 de mayo de 1925, un estudio sobre el origen y la autenticidad del escudo que la Provincia estaba usando. En su informe, fechado el 16 de julio siguiente, Novillo propuso adoptar una forma definitiva, con algunas variaciones respecto al original, y darle colores, que hasta el momento no tenía. Fundado en él, ocho días más tarde Cárcano suscribió un decreto[11] estableciendo el escudo de armas “originario y actual” de la Provincia de la siguiente manera:

En un campo de gules, (rojo) aparecerá un castillo de piedras sillares, con tres torres, cuatro almenas, una puerta y dos ventanas abiertas que permitan ver por ellas el campo del escudo. Sobre los costados laterales del castillo se colocarán seis banderas argentinas, y una en lo alto de la torre de homenaje, pero siempre dentro del campo del escudo. Al pie del castillo correrán dos ríos caudales de color azul, ubicados el uno delante del otro en un campo verde.”

El 27 de julio de 1932, la Legislatura lo convalidó, mediante la Ley Nº3.571, cuyo artículo 1o declara que:

“… el escudo de armas de la Provincia es el adoptado por decreto del P.E., fecha 24 de julio de 1925, y el único que podrá colocarse al frente de los edificios y reparticiones públicas, y usarse en los timbres, membretes y sellos oficiales.”

Escudo actual de la Provincia

La Municipalidad resolvió adoptar también un modelo uniforme de las armas de la ciudad y darle sus propios colores, para lo que el 6 de noviembre de 1954, el intendente Martín Federico[12] encargó la realización de un estudio al Dr. Carlos Luque Colombres[13]. Su meduloso análisis sirvió de base para que el Departamento Ejecutivo dictara, el 9 de junio de 1955, el Decreto Nº4.112 serie B, que en su parte resolutiva disponía la adopción por parte de la Municipalidad, “para su uso oficial en todos los casos que sea menester”, el escudo siguiente:

“En campo de oro un castillo redondo de piedra de su color, con una sola torre y sin almenas, sobre dos ríos caudales de azur (azul) y a cada lado del castillo, tres banderas nacionales de dos puntas. A manera de timbre, una bandera nacional de dos puntas, asta de oro, cuyo hierro de color natural surge del interior del escudo y se apoya en la torre del castillo”.

El 18 de noviembre de 1993 el Concejo Deliberante sancionó la Ordenanza Nº9.041 que, ratificando las disposiciones ya existentes, instituyó dicho escudo como “símbolo oficial y de uso obligatorio” para la Municipalidad, reproduciendo la descripción del decreto de 1955. En su artículo 3° dispone que:

Será de uso obligatorio el Escudo en toda papelería, publicidad, bienes y efectos que pertenezcan o se encuentren al servicio del Municipio.”

Sin embargo, el intendente Rubén Martí[14] vetó parcialmente dicha ordenanza mediante el Decreto N°2.205, serie A, excluyendo de su texto el artículo 3°, alegando que la disposición en él contenida “sería impracticable”, por tratarse de una “norma de difícil cumplimiento”, llegando al extremo de sustentar el increíble argumento de que el uso del escudo “podría atentar sobre la jerarquía del fuerte simbolismo que encierra”.

Compensando tan absurdo veto, la Convención Municipal Constituyente de 1995 introdujo en la Carta Orgánica el artículo 5°, que establece claramente que:

“… el Escudo, símbolo que identifica a la ciudad desde su fundación, es de uso obligatorio en toda documentación, papeles oficiales, sellos, vehículos afectados al uso público y en el frente de los edificios municipales”.


Notas:

(*) Médico. Historiador. Senador (m.c.) y diputado. Presidente de la "Academia Argentina de Genealogía y Heráldica"

[1] https://visitcordoba.ar/turismo-urbano/

[2] El término auto está usando en sentido amplio, como sinónimo de una providencia o resolución dictada, en este caso por el funcionario que se menciona.

Un auto es una resolución emitida por un tribunal de Justicia en el curso de un proceso, por lo que no implica una sentencia que pone fin a la instancia.

[3] Se considera que fue fundada por Roma, a mediados del siglo II a. C., integra la Comunidad Autónoma de Andalucía, España.

[4] Era privilegio de los fundadores dotar de un blasón a la ciudad que dejaban establecida por merced del monarca.

[5] Fue en el marco institucional del Virreinato del Río de la Plata, creado en 1776.

[6] En Argentina, las provincias son partes integrantes de la federación, que es su forma de estado. Esto implica que gozan de un amplísimo grado de autonomía propia. De hecho, la mayoría de los territorios que corresponde a estas provincias provienen de la jurisdicción que se asignaron a los cabildos (forma de gobierno municipal hispana) cuando se fundaron las ciudades que los tuvieron como autoridad local. En consecuencia, estas provincias antecedieron en el tiempo al Estado Nacional que se constituyó recién en 1853 cuando sus delegados –excepto la representación de Buenos Aires–, reunidos en congreso, dictaron la primera Constitución, el 1º de mayo de 1853. Así resulta particularmente del texto de su Preámbulo.

[7] Fue una de las condiciones que impuso la Constitución Nacional a las provincias, según su actual artículo 5º.

[8] Tanto Argentina como sus provincias evidenciaron una normatividad azarosa en cuanto a la definición de sus símbolos.

[9] Nacido en Córdoba en 1860 y fallecido en Buenos Aires, en 1946. Fue gobernador de Córdoba de 1913 a 1916 y de 1925 a 1928. Fue legislador, historiador y docente universitario, entre otros antecedentes de relevancia.

[10] Prestigioso heraldista, además de coleccionista y político.

[11] Decreto N°15.025, del 24 de julio de 1925,

[12] Pergamino, 1912 - Córdoba, 1993. Intendente de Córdoba entre 1951 y 1954.

[13] Córdoba, 1909-1994. Destacado abogado, historiador, genealogista y heraldista.

[14] Córdoba, 1941- 2013. Desempeñó la intendencia de Córdoba entre 1991 y 1999, con reelección.

lunes, 5 de enero de 2026

Banderas de las islas del Año Nuevo/ Parte 2

En la soledad de los mares

las 6 islas "Año Nuevo"

Por Miguel Carrillo Bascary

Hace algunos días publiqué la primera parte de esta nota que nos lleva a un recorrido planetario, visitando con la imaginación, los diversos grupos insulares que llevan este nombre tan sugestivo. Hoy culminamos el derrotero

 (https://banderasargentinas.blogspot.com/2026/01/banderas-de-las-islas-del-ano-nuevo.html)

4) “New Year” Island, Tasmania (Australia)

[1] 

 

A 13.000 km. de las Islas “New Year” de Alaska encontramos otro conjunto homónimo, en la Gran Bahía Australiana que encuadra a la legendaria isla de Tasmania y a otros archipiélagos menores, entre las que se encuentra el que nos interesa. El grupo “Año Nuevo” se compone de cuatro ínsulas: New Year, King (la mayor, ya que tiene unas mil hectáreas, y es la única habitada), Christmas y Councilor. Se ubican al Nor-Oeste de Tasmania. Abarca 98 hectáreas y está deshabitada. Su riqueza faunística es causa suficiente para que sea una reserva natural que alberga pluralidad de aves marinas y reptiles

Fue en 1801 que el capitán John Black, a cargo del “Harbinger” reconoció la Isla Christmas y pocos días más tarde, en el primer día del año 1802, hizo lo propio con la “New Year”. Atento a su ubicación depende administrativamente del estado de Tasmania (Australia) y constituye una dependencia de la Isla King.

En consecuencia, la isla “New Year” se identifica con las banderas de Australia y de Tasmania.


El condado de King no tiene bandera, pero sí escudo de armas, en cuyo campo se observan dos cabezas de ganado (importante recurso productivo) en jefe y una langosta marina de oro, en la punta. Es curioso que el jefe va en sínople, representando a las praderas y la punta en una suerte de turquesa, aludiendo al traslúcido entorno marino. El yelmo tiene una cimera (cresta) formada por la cabeza de elefante marino y los soportes son: un caballo marino alado y un canguro. El lema es “Our strength is your pride” (Nuestra fuerza es tu orgullo) El blasón fue diseñado por el Real Colegio de Armas en 1973.

5) “New Year” island, Territorio del Norte (Australia)

[3] 

Nuestra travesía nos lleva ahora a unos 1.000 kilómetros del destino anterior, cuando llegamos a otra isla del “Año Nuevo”, que integra el Territorio del Norte de Australia. Es parte del “Fideicomiso de Tierras Aborígenes de Arnhem”, solar ancestral de la etnia Yolgŋu. Se trata de un afloramiento rocoso de unos 2 km de largo y 800 metros de ancho, con forma lenticular ubicado en el mar de Arafura, a unos 50 km al Este de la Isla Croker, la principal del grupo de igual nombre, al que se vincula la de nuestro principal interés. También constituye una reserva natural. Alberga grandes colonias de aves y de tortugas marinas.

Obviamente la isla se referencia con la bandera de Australia y con la del Territorio del Norte. Considerando su dependencia de la etnia de la Tierra de Arnhem sería natural que esta relación se exprese con el uso de la que algunos consideran su bandera particular, la que diseñara Nuwandjali Marawili (*1965).

La Asamblea del Pueblo Yolgnu emplea un complejo emblema que referencia sus diversos elementos:

Más allá de subjetivismos es de toda lógica que la isla de referencia pueda ondear la bandera de los aborígenes australianos. Esta creación de Harold Thomas, perteneciente al pueblo Luritja data de 1975 y fue oficialmente reconocida en 1995 por el Parlamento australiano. 

 

Para el bicentenario de Australia (1988-1989) , David Burrumarra líder (Yolgŋu buŋgawa) de la nación Warramiri, una de las que compone el tronco Yolgnu, promovió entre las organizaciones aborígenes y estatales la que denominó “bandera de la reconciliación[5]”, que como se expone, posee elementos culturales mixtos, el diseño se debe a su hermano Lywakan. El proyecto no prosperó, pero la pieza tiene caracteres muy interesantes para los vexilólogos.

"Reconciliation Flag"

6) Mejit (República de las Islas Marshall)



[7] 

Es muy curioso el caso de esta isla que por algunos años fue conocida con el nombre de “New Year”. El primer avistamiento registrado por europeos correspondió al malagueño Ruy López de Villalobos (1500-1546), en diciembre de 1542. El 9 de enero de 1565 la reconoció otro navegante de igual origen, Miguel López de Legazpi (1502-1572), quien la llamó isla de “Los Barbudos” porque sus habitantes varones usaban luengas barbas.  Otto von Kotzebue (1787-1846), marino nacido en Tallin (Estonia) bajo el Imperio Ruso, aunque de familia germana, la visitó el 1º de enero de 1817 y por esto la bautizó como “Isla de Año Nuevo”. Esto sirvió de argumento para que, en 1885, la ínsula fuera reclamada por el Imperio Alemán que la puso bajo su administración junto con el resto de las Islas Marshall, archipiélago al que pertenecía.

Desaparecido este imperio, un mandato de la “Sociedad de las Naciones” puso al conjunto bajo la administración del Japón. Durante la II Guerra Mundial Estados Unidos la ocupó a partir del 2 de abril de 1944. Desde entonces fue controlada por esta potencia en el marco del fideicomiso que le confió la O.N.U. Finalizada la conflagración, quedó bajo el control de los Estados Unidos como parte del territorio en fideicomiso de las Islas del Pacífico, Palau y Estados Federados de Micronesia. Las Marshall establecieron un convenio de asociación libre con E. Unidos en 1986, pero en 1990 proclamaron su total soberanía.

Hay que explicar que el archipiélago de las Marshall contiene más de mil cien islas, entre ellas las Ratak, vocablo que significa “Sonrisa”, en la lengua local. Mejit es una de ellas, y se encuentra aproximadamente a 110 kilómetros al Noreste de Wotje. Su población era de 230 habitantes en el censo de 2021, que mayormente explotan el árbol del pan y el taro. El territorio se conecta con el resto del país a través de una pista de avión que mide solo 900 ms. de largo. Por su forma anular y escasa altura (unos 3 m.s.n.m.), Mejit es un atolón, compuesta rocas, no de coral, con lo que se diferencia de otras emersiones cercanas. Tiene una superficie de 1.86 km2.

 

Mejit se identifica obviamente, con la bandera de las Islas Marshall, que se oficializó en 1979, cuando cesó el mandato de la O.N.U. Esta se mantuvo desde entonces, a pesar de las modificaciones de su condición jurídica.

 

La autoridad de Mejit emplea una bandera propia[7], de campo azul con un escudo/ logo en el cantón superior derecho. Encierra el perfil de un atún, especie explotada en la zona. En la corona de la figura puede leerse "Gobierno Local de la Isla Mejit Lomejed" arriba y, abajo, "Rub-o-Rub ke Ejukaan", el lema nacional en marshalés, que puede traducirse como "Progreso por medio del esfuerzo combinado", todo en mayúsculas negras condensadas sin serifa.

Conclusiones

- Termina así este periplo planetario que nos llevó a recorrer las diferentes islas y archipiélagos del “Año Nuevo”.

- En su transcurso encontramos interesantes referencias que las particularizan y señalamos las banderas con las que corresponde identificarlas, ya sea en lo particular o como parte de un conjunto nacional, subnacional o étnico.

- Vimos también que todas tienen muy reducidas dimensiones y que se encuentras en lugares alejados delas vías de comunicación internacionales. También fue factible verificar que, la mayoría, carece de habitantes permanentes y que son reservas naturales.



[1] Imagen Google Earth – enero 2026.

[2] Idem.

[3] Idem.

[4] Blue Mud Bay, 1956. Imagen de Jhonatan Dixon/ FOTW

[6] Imagen de Antonio Martins-Tuválkin/ FOTW.

[7] Imagen de https://www.atollconservation.org/gallery

sábado, 3 de enero de 2026

Símbolos del Nacimiento y la Epifanía

Una visión dinámica

Por Miguel Carrillo Bascary

En vísperas de la fiesta de la Epifanía, que recuerda la adoración del Divino Niño Jesús por los Reyes Magos venidos de Oriente hace oportuno que me refiera a su protagonismo en el armado de los pesebres navideños, que en algunos países se nombran como “belenes”.

Más allá de la subjetiva creatividad de quienes se encargan de su armado correspondería respetar la secuencia histórica con que tanto ellos, como los pastores y los ángeles se hicieron presentes en Belén.

De los Evangelios resulta que al nacimiento asistieron los ángeles, en la inmensa variedad que la tradición cristiana les reconoce. En consecuencia, las figuras que los evocan deberían ser las que están más cerca del pesebre propiamente dicho, y no solamente en el oscuro cielo invernal, también en la inmediatez, junto a María y a José.

A poco del nacimiento fueron llegando los pastores, privilegiados y humildes testigos del acontecimiento más trascendente de la Historia. Ergo, algunas de sus figuras se ubicarán en derredor de la cueva/establo, otras estarán repartidas en el espacio de la representación, quizás algunas bajando de los montes de papel ya que la tarea de pastor se cumple preponderantemente en una soledad de la que participan la majada y los fieles perros de trabajo.

En cuanto a los Reyes, la tradición los hace acompañados de camellos y, como reflejo de las caravanas que forman para cruzar las soledades desérticas, se los coloca en una línea, aun cuando se los muestra apeados.

Hasta acá no parece haber muchas novedades en lo que vengo reflexionando, pero no resisto en mi afán revisionista, por lo que me permitirá compartirles los siguientes conceptos. Les pido que no se asusten, no hay nada herético en mis consideraciones; al menos así lo creo.

La costumbre general establece el armado de los pesebres el día 8 de diciembres, me disculparán no abundar en sus entrañables detalles.

Ya me expresé al respecto en la nota “Posición de las figuras en el Pesebre de Belén[1]”, hoy exploro otra faceta que bien podrá ser tenida en cuenta, especialmente por quienes busquen acompañar a los niños en su “descubrimiento” del milagro de Belén.

Prefiero detenerme en señalar que los pesebres o belenes deberían ser dinámicos y no estáticos. El dinamismo que postulo entraña una evolución didáctica, particularmente dedicada a los pequeños.

En este caso la “aparición” de las figuras en el entorno bien podría ser paulatina, cronológica, con las licencias del caso, obviamente. De alguna manera esto se concreta cuando se difiere la colocación del Niño hasta el día de Navidad, pero también podría extenderse a los partícipes del histórico cuadro.

Así, en un primer momento se podría mostrar a María y José con el burro, llegando a la cueva. Días más tarde se posicionarían en su interior, en compañía de la vaca. Ya el día de Navidad, la colocación de Jesús en el pesebre se vería acompañada de los ángeles y los pastores. Si se quiere, para completar el panorama las figuras de los Reyes podrán verse a lo lejos o, por lo menos en su segundo plano.

En las postrimerías del tiempo navideño de los pastores cederían el primer plano a los Reyes quienes mostrarán en adoración del Niño, en relación directa con la Sagrada Familia.

Lo leído puede parecer una trivialidad, pero a poco que se reflexione, tiene su lógica y responde a la secuencia de los hechos que la fe nos ayuda a discernir. El recurso didáctico se hace patente, aunque para que cobre sentido deberán ser los padres y familiares quienes los presenten a los niños, esos seres ávidos de conocer el mundo que los espera a partir de la experiencia de aquellos que los quieren y protegen.

Banderas y escudos de los Reyes Magos

La Heráldica especulativa asigna blasones a los personajes de la Historia antigua. De esta manera, Adán, Moisés, Salomón, San José, los Santos Apóstoles, Contastino y muchos otros, hasta el mismo Jesucristo fueron investidos con estos atributos. Totalmente arbitrarios, por supuesto.

En el caso del Evangelio de San Mateo (Cap. II) se menciona a los "magos de Oriente", no se indica que fueran monarcas, pero la hermenéutica los califica como "reyes" como forma de indicar que eran personas poderosas.

En el siglo VI, el Excerptiones Patrum Doctoribusque ("Extractos de los Padres de la Iglesia"), un conjunto de textos atribuidos falsamente a Beda, el Venerable, los caracterizó en las personas de Melchor, el anciano que ofrendó el oro, emblema se la realeza de Cristo; Gaspar, el joven que entregó el incienso, propio de la condición divina de Jesús, y Baltasar, que tenía una piel oscura, que reverenció al Divino Niño con la mirra, imagen de su condición humana y por tal motivo sujeto a la muerte. Estas referencias recogían la imagen que tenía la tríada en la concepción de aquel tiempo. Con el paso de los siglos se fue afianzando hasta llegar al presente.

El Armorial de Gelre (ca. 1370-1395 o bien 1340-1370) compuesto por Claes Heinen, heraldo de Gelre, reproduce en color 1.755 blasones. Entre ellos constan los que hipotéticamente corresponderían a los Reyes Magos.

En el Armorial de Haggenberg (impreso ca. 1466-1470), fray Johannes de Hildesheim (1320-1375), de la Orden del Carmelo, realizó una tarea similar. Basado en el trabajo de Gelre concibió las armas de los Reyes con la siguiente imagen, al par que los dotó de banderas que, en parte, se corresponden con los blasones, pero que también son incoherentes desde la perspectiva heráldica. Así, el campo de oro de Baltazar aparece en la enseña de Melchor y el gules de este se trasunta en el lábaro del anterior. Tampoco se corresponde el Sol con el moro abanderado que carga el baltazarino. 

Cumplo con mostrarles estas muy interesantes representaciones:

Gaspar, Baltazar y Melchor

Desde entonces otras obras similares mantuvieron aproximadamente estas referencias heráldicas - vexilológicas